19 de mayo de 1895: Caída de Martí en Dos Ríos

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Era el 19 de mayo de 1895, en campos de Dos Ríos acababa de morir José Martí, y Máximo Gómez escribía en su Diario “(…) al lado de un instante de ligero placer, aparece otro de amarguísimo dolor”. [1]

Ellas resumen, por sí mismas, no solo la cotidianidad de toda guerra: hoy se puede estar vivo, pero mañana se puede morir; sino también el reconocimiento a quien, sacrificándolo todo, se puso al servicio de la patria organizando el nuevo proceso emancipador.

La prédica de José Martí en territorio norteamericano resultó eslabón fundamental en el proceso iniciado el 24 de febrero de 1895. Lograr la necesaria unidad entre los combatientes de contiendas anteriores, así como hacer renacer la confianza en quienes desalentados por fracasos anteriores se sentían escépticos, fueron temas de sus más encendidos discursos de esa etapa previa a la guerra.

La lucha comenzó sin la presencia de los principales líderes, Martí acompañado de Máximo Gómez arribó a territorio cubano por la zona de Playitas. Después de mucho tiempo volvía a pisar su amado suelo.

Durante todo el tiempo que medió desde su desembarco hasta el momento de la caída, estuvo Martí junto a las fuerzas del general Gómez que se movían por la zona oriental. Poco sabía del arte de guerrear, aunque sí de guerras, pues pacientemente había estudiado los principales hechos de la anterior contienda independentista y de la lucha emancipadora de latinoamérica.

En la mañana del 19 de mayo se produjo una cruenta acción entre las fuerzas mandadas por Gómez con una columna española de más de 800 efectivos, aunque ordenó a Martí quedar junto a Ángel de la Guardia, este no lo obedeció y deseoso de entrar en acción muy pronto cayó abatido por las balas.

El cadáver del Apóstol quedó en manos enemigas. A partir de ese momento su cuerpo sería sepultado y exhumado en varias ocasiones. Inicialmente el cadáver fue trasladado por fuerzas españolas encabezadas por el coronel José Ximénez de Sandoval, quien había dirigido también la acción donde cayó Martí, hasta el poblado de Remanganaguas; el día 20 en horas de la mañana fue enterrado en tierra viva y solamente con el pantalón que iba vestido. Allí fue sepultado en una fosa debajo del cadáver de un soldado español.

Sin embargo, aun quedaban dudas de la veracidad de la muerte del Apóstol, en consecuencia, el día 22 de ese propio mes, Sandoval fue instruido de proceder a la exhumación de los restos, embalsamar el cadáver y trasladarlo a Santiago de Cuba, a fin de disipar cualquier duda, a la vez que recibir los honores que le correspondían.

A ese efecto fue enviado el Dr. Pablo Aurelio de Valencia, quien debía encargarse, además de dictaminar que era el cuerpo de Martí y realizar los servicios que requería el proceso de conservación.

Dentro de la valiosa información que conserva el Archivo Nacional de la República de Cuba encontramos el dictamen emitido por el Doctor Valencia, efectuado el mismo día 22 y emitido oficialmente cuatro días después. En el mismo se hace una evaluación del cadáver del Maestro describiéndolo físicamente y anotando los impactos de las balas recibidas.

 

Certificado de defunción de José Martí:

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Una vez realizado el examen, partió la columna española con el féretro que transportaba el cuerpo sin vida de Martí, por el camino fue frecuentemente tiroteada por fuerzas cubanas que infructuosamente intentaron el rescate. A su llegada al poblado de San Luis fue custodiado en el patio del Cuartel Militar del lugar, siendo embarcado posteriormente por tren hacia Santiago de Cuba, escoltado por un destacamento de 81 soldados.

Al arribar en la tarde del 26 a aquel sitio, fue fuertemente protegido por soldados peninsulares a fin de evitar cualquier intención de rescate por los insurrectos, prohibiéndose la entrada a la muchedumbre congregada a la puerta de la estación. Los restos permanecieron en el interior del vagón que los transportó hasta bien entrada la noche, momento en que fueron trasladados hasta la capilla del cementerio, en tanto se creaban las condiciones precisas para su enterramiento en la mañana del siguiente día.

Antes de procederse a darle sepultura y ante la ausencia de persona alguna que pronunciara el último adiós a tan insigne figura, el coronel Sandoval pronunció las palabras de despedida, el ataúd fue depositado en el nicho 134 de la galería sur del cementerio de Santa Ifigenia.

En 1907 por razones sanitarias se demolieron los nichos de dicho cementerio, con excepción del espacio donde estaba ubicado el que guardaba los restos de Martí. No obstante, éstos fueron extraídos nuevamente para garantizar su preservación, pues por el Ayuntamiento santiaguero se había librado un crédito a fin de construir un monumento que albergara el nicho.

El hecho aconteció con la presencia de José Martí y Zayas Bazán y numerosas personalidades de la provincia; comprobado que los despojos estaban completos, fueron depositados en una caja de plomo que posteriormente fue sellada e introducida en otra de caoba, para después ser depositada en el nicho.

El 8 de septiembre de 1947 fueron desenterrados nuevamente los restos martianos y depositados de manera transitoria en el Retablo de los Héroes donde permanecieron mientras era concluido el Mausoleo actual que acoge tan preciado tesoro, y que fue inaugurado el 30 de junio de 1951. Así reposarían definitivamente en Santa Ifigenia los restos de José Martí, aquel hombre que con su trayectoria y entrega se había convertido en la entraña misma de la conciencia nacional de los cubanos.

Según el mismo había expresado: “pagaré gustoso con mi vida, y con la constante mortificación de ella, la fe y la virtud de cada infeliz paisano nuestro” [2]

Al caer aquel 19 de Mayo de 1895 anegaba con su sangre la tierra amada, y ofrecía su vida por la independencia de Cuba y de todos los cubanos.

Para mi hija Carolina,

Cuando nacistes, hace hoy 17 anos, no pude entender en ese momento lo que significaba la indescriptible tarea de ser padre. Y lo que te contare ahora para que lo transmitas en su momento a tus futuros hijos y familia pidiera ser que choque con la incomprensión y los perjuicios de algunos..

Te pido aun así, que leas estas letras y la conserves, años, décadas, hasta que todo a tu alrededor vuelva a tener calma y tu sabididuria y madures haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa por la que hasta ahora nadie ha  encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los malos se enfrascan en guerras, en odios, en insultos, en hacer dano a otros olvidan la más invisible y poderoso de todas las fuerzas humanas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la realidad que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Como se puede dar visibilidad al amor? Bien sencillo, dejandonos llevar por el, aceptando que es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Todos los dias tu y yo hablamos acerca de lo que esta pasando en la humanidad. Del hambre, del odio, del egoismo, de las muertes, de la discriminacion. Es como si la huminadad hubiera fracasado y las  fuerzas malas del universo hayan tomado el control.

Es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar bombas de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada. Tue eres ejemplo de esto.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, mi querida Carolina, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la verdadera esencia de la vida.

A veces lamento el no haber podido expresar mas claro lo que alberga mi corazón, que a veces ha latido silenciosamente . Pero nunca es demasiado tarde. Y como hoy ya  puedo hablarte como adulta, necesito decirte que te quiero mucho y que gracias a ti he llegado a entender mejor este mundo.

Tu presencia en mi vida hija mia, me ha llenado de una verdadera razon de vivir. Ese generador de amor que llevas dentro me ha hacho un mejor ser humano.

Felicidades en este 17 aniversario. Muchos mas estan por venir. No olvides mis consejos. La  energia del amor es universal. Es la esencia de nuestras vidas.

Tu padre

COMO SE ACABAN LAS REPUBLICAS

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Por Paul Krugman DEC. 19, 2016. ( Publicado en el New Your Times, 1/8/17 )

Muchas personas están reaccionando ante el surgimiento de Trompismo y de movimientos nacionalistas en Europa leyendo la historia – específicamente, la historia de los años 1930. Y tienen razón al hacerlo. Se necesita una ceguera voluntaria para no ver los paralelos entre el surgimiento del fascismo y nuestra pesadilla política actual.
Pero los años 30 no es la única época con lecciones que enseñarnos. Últimamente he estado leyendo mucho sobre el mundo antiguo. Inicialmente, tengo que admitir, lo estaba haciendo para entretenimiento y como un refugio de noticias que empeoran con cada día que pasa. Pero no podía dejar de notar las resonancias contemporáneas de alguna historia romana, específicamente, la historia de cómo cayó la República romana.
Esto es lo que aprendí: las instituciones republicanas no protegen contra la tiranía cuando las personas poderosas comienzan a desafiar las normas políticas. Y la tiranía, cuando llega, puede prosperar aun manteniendo una fachada republicana.
Sobre el primer punto: la política romana implicaba una feroz competencia entre hombres ambiciosos. Pero durante siglos la competencia fue restringida por algunas reglas aparentemente inquebrantables. Aquí está lo que dice Adrian Goldsworthy: “A pesar de lo importante que fue para un individuo ganar fama y añadir reputación de él y de su familia, esto siempre debe estar subordinado al bien de la República … ningún político romano decepcionado buscó la ayuda de una potencia extranjera “.
Estados Unidos solía ser así, con senadores prominentes declarando que debemos detener “la política partidista al borde del agua”. Pero ahora tenemos un presidente electo que abiertamente le pidió a Rusia que ayudara a difamar a su oponente, y todo indica que la mayor parte su partido está bien con eso. (Una nueva encuesta muestra que la aprobación republicana de Vladimir Putin ha aumentado aunque -o, más probablemente, precisamente porque- se ha puesto de manifiesto que la intervención rusa desempeñó un papel importante en las elecciones estadounidenses). Ganar las luchas políticas domésticas es lo único que importa, aunque el bien de la república sea condenado.
¿Y qué le sucede a la república como resultado? Famosamente, en el papel la transformación de Roma de república a imperio nunca sucedió. Oficialmente, la Roma imperial todavía estaba gobernada por un Senado que simplemente pasó a diferir al emperador, cuyo título originalmente sólo significaba “comandante”, en todo lo que importaba. No podemos esperar exactamente la misma ruta, aunque estamos seguros de eso – pero el proceso de destruir la sustancia democrática mientras se preservan las formas ya está en marcha.
Considere lo que acaba de suceder en Carolina del Norte. Los votantes hicieron una elección clara, eligiendo a un gobernador demócrata. La legislatura republicana no revocó abiertamente el resultado -no esta vez, pero de todos modos- efectivamente despojó a la oficina del gobernador de poder, asegurando que la voluntad de los votantes no importaría realmente.
Combine este tipo de cosas con los continuos esfuerzos por privar de su derecho a votar o por lo menos desalentar el voto de los grupos minoritarios, y usted tiene la posibilidad de hacer un estado de facto de un solo partido: uno que mantiene la ficción de la democracia, pero ha manipulado el juego para que el otro lado nunca puede ganar.
¿Por qué está pasando esto? No estoy preguntando por qué los votantes blancos de la clase obrera apoyan a los políticos cuyas políticas les harán daño – volveré a ese tema en futuras columnas. En cambio, mi pregunta es por qué los políticos y funcionarios de un partido ya no parecen preocuparse por lo que solíamos pensar que eran valores estadounidenses esenciales. Y seamos claros: esta es una historia republicana, no un caso de “ambos lados lo hacen”.
¿Qué es lo que está impulsando esta historia? No creo que sea realmente ideológico. Supuestamente, los políticos de libre mercado ya están descubriendo que el capitalismo de compinches está bien siempre y cuando involucre a los compinches correctos. Tiene que ver con la guerra de clases – la redistribución de los pobres y la clase media a los ricos es un tema consistente de todas las políticas republicanas modernas. Pero lo que directamente impulsa el ataque a la democracia, diría yo, es un simple carrerismo por parte de las personas que son apparatchiks dentro de un sistema aislado de las presiones externas de los distritos gerrymandered, la lealtad partidaria inquebrantable y un montón de apoyo financiero plutocrático.
Para esas personas, apoyar la línea del partido y la defensa de la regla del partido son todo lo que importa. Y si a veces parecen consumidos por la rabia de alguien que desafía sus acciones, bueno, así es como los hacks siempre responden cuando se les pide su hackery.
Una cosa clara de todo esto es que la enfermedad de la política estadounidense no comenzó con Donald Trump, como tampoco lo fue la enfermedad de la República Romana con César. La erosión de las bases democráticas ha estado en marcha durante décadas, y no hay garantía de que podamos recuperarnos.
Pero si hay alguna esperanza de redención, tendrá que comenzar con un claro reconocimiento de lo malas que estan las cosas. La democracia estadounidense está muy en el borde del abismo.

How Republics End

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By Paul Krugman DEC. 19, 2016. ( Published by the New Your Times on 1/8/17 )

Many people are reacting to the rise of Trumpism and nativist movements in Europe by reading history — specifically, the history of the 1930s. And they are right to do so. It takes willful blindness not to see the parallels between the rise of fascism and our current political nightmare.
But the ’30s isn’t the only era with lessons to teach us. Lately I’ve been reading a lot about the ancient world. Initially, I have to admit, I was doing it for entertainment and as a refuge from news that gets worse with each passing day. But I couldn’t help noticing the contemporary resonances of some Roman history — specifically, the tale of how the Roman Republic fell.
Here’s what I learned: Republican institutions don’t protect against tyranny when powerful people start defying political norms. And tyranny, when it comes, can flourish even while maintaining a republican facade.
On the first point: Roman politics involved fierce competition among ambitious men. But for centuries that competition was constrained by some seemingly unbreakable rules. Here’s what Adrian Goldsworthy’s “In the Name of Rome” says: “However important it was for an individual to win fame and add to his and his family’s reputation, this should always be subordinated to the good of the Republic … no disappointed Roman politician sought the aid of a foreign power.”
America used to be like that, with prominent senators declaring that we must stop “partisan politics at the water’s edge.” But now we have a president-elect who openly asked Russia to help smear his opponent, and all indications are that the bulk of his party was and is just fine with that. (A new poll shows that Republican approval of Vladimir Putin has surged even though — or, more likely, precisely because — it has become clear that Russian intervention played an important role in the U.S. election.) Winning domestic political struggles is all that matters, the good of the republic be damned.
And what happens to the republic as a result? Famously, on paper the transformation of Rome from republic to empire never happened. Officially, imperial Rome was still ruled by a Senate that just happened to defer to the emperor, whose title originally just meant “commander,” on everything that mattered. We may not go down exactly the same route — although are we even sure of that? — but the process of destroying democratic substance while preserving forms is already underway.
Consider what just happened in North Carolina. The voters made a clear choice, electing a Democratic governor. The Republican legislature didn’t openly overturn the result — not this time, anyway — but it effectively stripped the governor’s office of power, ensuring that the will of the voters wouldn’t actually matter.
Combine this sort of thing with continuing efforts to disenfranchise or at least discourage voting by minority groups, and you have the potential making of a de facto one-party state: one that maintains the fiction of democracy, but has rigged the game so that the other side can never win.
Why is this happening? I’m not asking why white working-class voters support politicians whose policies will hurt them — I’ll be coming back to that issue in future columns. My question, instead, is why one party’s politicians and officials no longer seem to care about what we used to think were essential American values. And let’s be clear: This is a Republican story, not a case of “both sides do it.”
So what’s driving this story? I don’t think it’s truly ideological. Supposedly free-market politicians are already discovering that crony capitalism is fine as long as it involves the right cronies. It does have to do with class warfare — redistribution from the poor and the middle class to the wealthy is a consistent theme of all modern Republican policies. But what directly drives the attack on democracy, I’d argue, is simple careerism on the part of people who are apparatchiks within a system insulated from outside pressures by gerrymandered districts, unshakable partisan loyalty, and lots and lots of plutocratic financial support.
For such people, toeing the party line and defending the party’s rule are all that matters. And if they sometimes seem consumed with rage at anyone who challenges their actions, well, that’s how hacks always respond when called on their hackery.
One thing all of this makes clear is that the sickness of American politics didn’t begin with Donald Trump, any more than the sickness of the Roman Republic began with Caesar. The erosion of democratic foundations has been underway for decades, and there’s no guarantee that we will ever be able to recover.
But if there is any hope of redemption, it will have to begin with a clear recognition of how bad things are. American democracy is very much on the edge.

Me duele una mujer en todo el cuerpo

Contribucion de Manuel de Lorenzo. 

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He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz. (Jorge Luis Borges, El remordimiento, 1976)

Todos sus biógrafos coinciden en que Borges era un tipo enamoradizo. Una cualidad imprevista, casi incoherente, en la que el carácter escéptico y suspicaz del autor argentino se quebraba de un modo inocente e infantil. En una de sus célebres conversaciones con Osvaldo Ferrari, Borges confiesa: «He estado enamorado siempre a lo largo de mi vida, desde que tengo memoria, siempre». En otra ocasión, también durante su vejez, se lamentaba de no haber ocupado todo su tiempo en tareas intelectuales: «Con toda tristeza descubro que me he pasado la vida entera pensando en una u otra mujer. Creí ver países, ciudades, pero siempre hubo una mujer para hacer de pantalla entre los objetos y yo. Es posible que hubiera preferido que no fuera así, hubiera preferido consagrarme por entero al goce de la metafísica, de la lingüística o de otras disciplinas». Incluso en la odiosa comparación se aprecia cierto tono de reproche: «Yo creo que las mujeres no son demasiado importantes en Kafka. En mí sí lo son; yo no pienso en otra cosa».

Algunos como José María Conget han querido ver en esa tendencia del escritor una velada constante literaria. Una temática más o menos clandestina pero permanente en toda su obra. Así lo defiende en Una cita con Borges (Renacimiento, 2000): «Las diversas damas que encarnaron el objeto de sus deseos trivializan el anhelo de lo que, no me cabe duda, fue para Borges mucho más trascendental que su patria, su familia y su literatura. Alegarás, y no serás el primero, que el amor ocupa un parco espacio en el conjunto de su obra. Falso. Las palabras más íntimas e intransferibles de Borges se relacionan con el amor; el resto de su producción es secundaria». La afirmación es aventurada. Hay que hilar muy fino para adivinar un sustrato amoroso en toda la obra borgiana, sobre todo cuando apenas escribió un puñado de poemas amorosos, cuando a lo largo de su prosa solo hay un cuento, «Ulrica», que verse sobre el tema, cuando los encuentros sexuales en su literatura son inexistentes —excepción hecha de la falsa violación descrita en «Emma Zunz»— y cuando nunca manejó personajes femeninos protagonistas, siendo los casos más próximos los de Beatriz Viterbo en «El Aleph» y Teodelina Villar en «El Zahir», dos cuentos en los que, de hecho, el personaje principal es el propio Borges.

Llama la atención, por tanto, la ausencia de temática amorosa en la obra de un escritor eternamente enamorado. De un hombre que en una de sus últimas declaraciones públicas admitía sin tapujos la más perdurable de sus circunstancias: «Yo creo que siempre estuve enamorado; parece ridículo que a mi edad yo diga eso, pero la verdad es que el amor me acompaña». Sin embargo, tal vez no resulte tan extraño si comprendemos que el amor de Borges nunca fue un amor completo. En una entrevista con Bernardo Neustadt en Tiempo Nuevo en el año 1976, Borges opinaba sobre su particular visión del amor: «Yo diría que el amor no puede prescindir de la amistad. Si el amor prescinde de la amistad es una forma de locura. Una especie de frenesí. Un error, en suma». Para Borges, un amor que perdiese su componente afectivo, que se desprendiese de su vínculo emocional, de su parte sentimental, no solo dejaría de ser amor —algo en lo que todos podríamos estar de acuerdo—, sino que se convertiría en una equivocación. En cierta clase de demencia. O lo que es lo mismo: la vertiente puramente física del amor era para Jorge Luis Borges un error. Una forma de locura.

Así lo constató Adolfo Bioy Casares cuando señaló que los de Borges eran «noviazgos blancos». Noviazgos puros. En «La otra muerte», Borges parece referirse a sí mismo cuando escribe «todo lo amó y lo poseyó, pero desde lejos, como del otro lado de un cristal». Algunos sostienen que su aversión hacia el sexo tal vez se debiese, a modo de trauma infantil, a su primera —y tal vez única— experiencia con una mujer. Sucedió en Ginebra en 1918, cuando tenía diecinueve años. La familia Borges ya llevaba cuatro años instalada en Suiza cuando Jorge Guillermo, padre de Jorge Luis, preocupado por las nulas relaciones sexuales de su hijo, decidió llevarlo a un burdel para que se desvirgase con una prostituta. Según el testimonio del doctor Kohan Miller, psicólogo del escritor, la actitud desagradable de aquella mujer durante el coito y el hecho de que también se acostase con su padre, lo que conformaba una suerte de perversión insoportable, pudieron marcar la sexualidad de un joven introvertido y muy susceptible. Emir Rodríguez Monegal, sin embargo, en una biografía de 1987, sitúa el origen del pánico sexual del autor argentino en el mismo suceso, pero por otros motivos: «Según las confidencias de Borges a diversos amigos, Padre lo llevó una vez a una de esas complacientes chicas de Ginebra cuyos clientes suelen ser extranjeros, hombres solitarios o jóvenes urgidos. Georgie realizó su parte con tanta rapidez que quedó abrumado por la fuerza del orgasmo. La “pequeña muerte”, como la llaman los franceses, se acercó demasiado, para él, a la muerte real. A partir de allí Georgie sintió miedo ante la perspectiva del acto sexual».

Otros biógrafos atribuyen la responsabilidad de la repulsión de Borges por el sexo a la sobreprotección de su madre, Leonor Acevedo, quien se encargó de dirigir su vida desde que era un niño hasta su madurez, eligiendo su ropa, corrigiendo sus textos o incluso decidiendo sus amistades. Víctima de un más que probable complejo de Edipo jamás superado, Borges, que en la niñez vivió rodeado de adultos porque fue educado en casa por sus propios padres, estudió durante un breve periodo de tiempo en un colegio de Palermo cuando tenía nueve años. Con su inocencia intacta, preservada aún de cualquier forma de vicio, indecencia o pasión mundana, su carácter ingenuo se estremeció al escuchar a los demás alumnos hablar de una extraña y placentera ceremonia practicada por hombres y mujeres que, cuarenta y cuatro años después, se convertiría en el Secreto que protagoniza su célebre cuento «La secta del Fénix». Un Secreto que existe desde el principio de los tiempos y «se transmite de generación en generación, pero el uso no quiere que las madres lo enseñen a sus hijos, ni tampoco los sacerdotes». El texto adopta un cierto tono autocompasivo al final, cuando Borges escribe: «Una suerte de horror sagrado impide a algunos fieles la ejecución del simplísimo rito; los otros los desprecian, pero ellos se desprecian aún más». Pero es en el último párrafo cuando la repulsión del acto sexual es más patente: «Me consta que [a los devotos del Fénix] el Secreto, al principio, les pareció baladí, penoso, vulgar y (lo que es aún más extraño) increíble. No se avenían a admitir que sus padres se hubieran rebajado a tales manejos».

Dieciséis años después de la publicación de «La secta del Fénix» en Sur, en 1968, Borges contesta a Ronald Christ sobre cuál es el secreto al que se refiere el relato: «Cuando yo escuché por primera vez de ese acto, cuando yo era un muchacho, me sentí shockeado, sacudido, de pensar que mi madre y mi padre hubieran hecho eso». La idea todavía lo perseguía a sus sesenta y nueve años, influenciado desde la infancia por la actitud controladora de su madre. Un año antes, de hecho, Borges había contraído matrimonio con Elsa Astete, y, en lugar de pasar su noche de bodas con su esposa, optó por irse a dormir a casa de su madre. Los amigos del escritor relatan que la anciana mujer jamás aceptó con naturalidad el primer matrimonio de su hijo. A pesar de que Elsa había sido uno de los amores platónicos de juventud de Borges cuarenta años atrás, los celos de doña Leonor llegaron a ser enfermizos, condicionando la buena relación de la pareja, que se separaría tres años después.

Antes de Elsa fue Estela. Estela Canto. Borges la conoció en 1944 en casa de Bioy Casares, y poco después le pidió matrimonio. Ella, discípula de George Bernard Shaw, condicionó su respuesta al mantenimiento previo de relaciones sexuales que pusiesen de manifiesto, en su caso, su compatibilidad en la cama. En sus memorias, Estela contó que Borges se sintió contrariado, pero a pesar de todo creyó que sería capaz de someter a sus demonios: «Venceré mis inhibiciones si me ayudas». Después de más de dos años de terapia psicológica, la evidencia terminó por imponerse.

Con igual destino, entre el fracaso y la impotencia, pasaron por la vida de Borges muchas otras mujeres. La joven Concepción Guerrero; Cecilia Ingenieros, quien también rehusó casarse con él; Haydée Lange, a quien durante varios meses propuso matrimonio todos los días a la salida del banco en el que ella trabajaba, siempre sin éxito; Elvira de Alvear, quien probablemente inspiró los personajes de Beatriz Viterbo y Teodelina Villar en «El Aleph» y «El Zahir»; María Esther Vázquez, su secretaria, cuarenta años más joven que él, quien escribiría: «Cuando Borges se enamoraba era compulsivo, llamaba por teléfono varias veces al día y desarrollaba un asedio que no daba tregua»; también pretendió el corazón de otras como Margarita Guerrero, Emma Risso Platero, Wally Zener, Silvina Bullrich, Ulrike von Külmann, Martha Mosquera Eastman, Raquel Bengolea, Delfina Mitre y un largo etcétera. Con algunas de ellas llegó incluso a iniciar una relación amorosa, pero su disfunción sexual y su torpeza amatoria —sirva de ejemplo la descripción que del Borges amante hace Estela Canto en sus memorias, haciendo hincapié en que «sus besos torpes, bruscos, siempre a destiempo, eran aceptados condescendientemente»— terminaron frustrando todos sus planes sentimentales. Solo su matrimonio con María Kodama, en su más avanzada vejez, fue satisfactorio. Sus carencias, como es lógico, estaban de antemano disculpadas.

En «El amenazado», quizá su más célebre poema de amor, Borges parece querer confesar, tanto en su título como en sus versos, la paradoja de un hombre eternamente enamorado que nunca logró amar por completo. Es, al mismo tiempo, un poema de amor y de dolor:

Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado,
pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes:
el ejercicio de las letras,
la vaga erudición,
el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte
para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad,
las galería de las bibliotecas,
las cosas comunes,
los hábitos,
el joven amor de mi madre,
la sombra militar de mis muertos,
la noche intemporal,
el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo
es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente,
ya el hombre se levanta a la voz del ave,
ya se han oscurecido los que miran por la ventana,
pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor:
la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria,
el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías,
con su pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

Jorge Luis Borges, uno de los mayores genios literarios de la historia, fue un hombre prendado siempre de alguna mujer y sin embargo amenazado por el amor. Por «el horror de vivir en lo sucesivo». Por esa esquina por la que no se atrevió a pasar. Tuvo que ver con resignación cómo todas las mujeres a las que amó lo fueron apartando de sus vidas. Cómo se fue quedando siempre solo, con su torpeza y su escasa habilidad para la vida. Tuvo el don de convertirlo todo en literatura, y a la vez esa fue su condena. En su mundo nunca hubo nada más.

Eterno enamorado y eterno despechado. Una frase resume a la perfección su vida más allá de los libros. La vida de quien pidió y a quien jamás se le concedió. La de quien, a pesar de todo, nunca se rindió. «Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo». Duele con solo escribirla.

El hombre nuevo en Alamar.

( Contribucion de C.G. Calero )

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Exiliado de mí, si pudiera regresar a algún sitio, me gustaría regresar a mí mismo, lugar con arboledas. (Juan Carlos Flores, El repartidor de biblias)

Las cenizas del poeta Juan Carlos Flores no recorrieron Cuba durante cuatro días para emular de manera inversa la gesta revolucionaria de 1959. No hubo luto oficial y la prensa apenas mencionó su muerte. Las multitudes suelen llorar a los próceres en caliente y acordarse de los juglares a los cien años de su desaparición. Unos pocos amigos y familiares del poeta esparcieron sus cenizas en la playa de Alamar, esa «ciudad del futuro» que acabó convertida en refugio de escritores malditos, el lugar elegido para que habitara el «hombre nuevo» con el que soñaba el Che Guevara. Una ciudad-dormitorio levantada en los años setenta a las afueras de La Habana y que recuerda al más espantoso de los barrios de Bucarest. Un enjambre de cemento alzado entre dos ríos a pocos kilómetros de las paradisíacas Playas del Este. Allí, en Alamar, se suicidó el pasado 14 de septiembre Juan Carlos Flores, probablemente el mejor poeta cubano de su generación.

Flores bajó a la calle por la mañana y le dijo a una vecina que después de comprar el pan se ahorcaría. Minutos después la incrédula vecina vería su cuerpo inerte en el balcón de la casa. También lo encontraron así varios de sus colegas de Omni-Zona Franca, el grupo contracultural que Flores había contribuido a formar a finales de los años noventa y del que era considerado el gurú poético. Según testimonios de allegados, el poeta atravesaba desde hace años una grave crisis depresiva.

Al contrario de lo que sucede en las exequias de los próceres, no hay en los funerales de los poetas marginales discursos ensayados ni pésames impostados de personalidades extranjeras. Antes de esparcir sus cenizas por esa playita de los Rusos por donde Flores solía pasear y escribir, algunos de sus amigos le homenajearon de la manera más natural: leyendo algunos de sus poemas. Tal vez este:

  ………Entre Alamar y Cojímar —sobre el paso del río— construyeron un puente. Siendo el día domingo, hacia el atardecer, encima de ese puente yo vi a un hombre gritar. Los transeúntes pasaban, cada cual apurado, y aquel hombre gritaba. Yo pensé: «en otra ciudad, y en otro puente, otro hombre gritó». Siendo el día domingo, hacia el atardecer…   

Para finales de los noventa, cuando funda el colectivo Zona Franca, Flores (La Habana, 1962) ya era un poeta reconocido. En 1990 había ganado el prestigioso Premio David por su libro Los pájaros escritos (galardonado también con el Premio de la Crítica). Más tarde publicaría varios poemarios de culto: Distintas formas de cavar un túnel (Premio Nacional de Poesía Julián del Casal en 2002), Vegas Town, Un hombre de la clase muerta, El contragolpe). Poeta rebelde y abanderado de todas las disidencias posibles, Flores fue ocupando sin haberlo pretendido el hueco dejado en Alamar por otro escritor de culto, Ángel Escobar, otro miembro del club de los poetas suicidas. Ahora, el edificio de corte soviético donde vivía Flores tal vez se convierta en un lugar de peregrinación en Alamar, como lo ha sido desde hace décadas la morada de Escobar.

Creada en 1971 como la ciudad ideal de la nueva sociedad comunista, Alamar albergó a los trabajadores que se destacaban por su ejemplaridad revolucionaria. La ciudad del hombre nuevo, escaparate de la Revolución, fue diseñada siguiendo los cánones urbanísticos y arquitectónicos predominantes en Europa del este. Miguel Sabater, investigador del Archivo Nacional de Cuba, contó la génesis del proyecto en un artículo publicado en la revista Palabra Nueva: «A finales de diciembre de 1970 un camión, con un grupo de hombres, rompió parte de la cerca que limitaba Alamar de la Vía Blanca. Eran obreros de la fábrica Vanguardia Socialista. Llevaban la misión de los conquistadores». Con el paso de los años, de aquella conquista solo quedan algunas imágenes de obreros voluntariosos y el recuerdo en blanco y negro de la visita al lugar de Fidel Castro.

«Alamar es hoy antítesis de una ciudad moderna, y mucho menos ejemplo de una ciudad de nuevo tipo», concluye Sabater.

Antes de que El Caballo o sea Fifo o sea El Hombre o sea Fidel cayera gravemente enfermo en julio de 2006, visité varias veces a los «hombres nuevos» de Omni-Zona Franca en su santuario poético de Alamar. Solo en un lugar tan horrendo urbanísticamente pudo haberse generado esa corriente poética alternativa. Ninguneados por el establishment cultural del régimen, vigilados por las autoridades, hostigados por la policía, los poetas y artistas plásticos del grupo alamareño eran entonces la máxima expresión de la contracultura cubana, aquella que surgía en los márgenes de la Revolución. Solían reunirse en un local de la Casa de la Cultura. Sus perfomances y happenings se hicieron habituales en esa ciudad imperfecta de unos cien mil habitantes en la que no hay gran cosa que hacer. Amaury Pacheco, poeta autodidacta, era y sigue siendo uno de los referentes del grupo junto a Luis Eligio Pérez y David Escalona: «Nos alimenta vivir en la poesía —me contaba Amaury en aquellos años— porque es la que nos ha permitido estar en la locura; una locura que nos ha establecido con cierta pureza fuera de la paranoia, con la misma pureza con la que san Francisco se lanzó a amar a Dios. Si san Francisco quería a la dama pobreza, nosotros queremos a la dama poesía, que es la que nos fascina, y cuando digo poesía, me refiero a todo: pintura, grafiti, oralidad, expresión total».

A ninguno de los dirigentes comunistas que proyectó la construcción de Alamar se le habría pasado por la cabeza que varias décadas después la ciudad se convertiría en la cuna de la contracultura cubana. Allí nació el Festival de Rap en 1995, primero de forma independiente y más tarde, cuando el evento se había hecho célebre incluso en el extranjero, absorbido por el Ministerio de Cultura. Y más tarde los agitadores de Omni-Zona Franca darían vida al Festival Poesía Sin Fin, un clásico de la cultura alternativa habanera durante varios años.

Las primeras acciones poéticas del grupo eran, para la Cuba de hace diez o quince años, de una audacia inusual en la isla. Se les vio colgados de un puente en Matanzas para abrir un debate sobre el suicidio (tan recurrente en Cuba), o representando su poesía civil en uno de esos «camellos» (autobuses) que recorrían atestados las calles de La Habana y los barrios periféricos de la capital. O enterrándose en contenedores de basura en Alamar para protestar por la invisibilidad a la que eran sometidos. En 2005 publicaron su primer libro-disco: Alamar Express, en el que participaba también un joven trovador alamareño, Ray Fernández, hoy artista consagrado, cuyas letras hacían furor entre los jóvenes que empezaban a desconectarse del sistema:

…………Lucha tu yuca, taíno / lucha tu yuca / que el cacique delira / que está que preocupa / que el cacique tiene el power… absoluto     

Todos los miembros de Omni-Zona Franca veían en Flores, de una generación anterior, al maestro del que aprender, el guía intelectual que otorgaba claridad y rigor a una expresión artística algo caótica. Una calurosa tarde de 2005 me citaron en un garaje de Alamar en cuyo portón habían dibujado una gran bandera cubana acompañada de varias señales de tráfico y frases de Martí alusivas a la libertad. Allí iba a tener lugar una presentación literaria atípica. Flores leería en público versos de El contragolpe, libro que publicaría cuatro años más tarde. Entre poema y poema, Flores hacía reír a su audiencia con comentarios hilarantes. Su lectura se asemejaba bastante a una actuación de hip-hop con la única banda sonora de su voz. Con la ayuda de un micrófono desconectado, el histriónico Flores, el clown Flores, iba declamando sus versos de estructura repetitiva, punzante, como un rodillo que va agujereando la conciencia del público. Por momentos, parecía enajenado. Sabía Flores que la locura es el mejor escondite del alma cuando uno vive en un laberinto como Alamar. Una mañana de octubre de 2005, en su austero y pequeño apartamento de Alamar, el mismo donde se quitaría la vida once años después, Flores me habló de Rolando Escardó y Ángel Escobar, dos de los poetas que más le habían influido a la hora de crear. El primero falleció en 1960 a los treinta y cinco años en un accidente de tráfico. Escobar se suicidaría en 1997.

La aparición de Omni-Zona Franca y otros grupos underground en Cuba volvió a poner sobre la mesa el debate de las relaciones entre el poder y la cultura, aunque ahora los actores y los tiempos habían cambiado con respecto a ese oscuro periodo de la Revolución Cubana que fue el «quinquenio gris» (1971-1976). Una década antes, en 1961, Fidel Castro había definido claramente cuáles eran los ejes de la política cultural de la Revolución en un célebre discurso que ha pasado a la historia como Palabras a los intelectuales: «La Revolución (…) debe actuar de manera que todo ese sector de los artistas y de los intelectuales que no sean genuinamente revolucionarios, encuentren que dentro de la Revolución tienen un campo para trabajar y para crear, y que su espíritu creador, aun cuando no sean escritores o artistas revolucionarios, tiene oportunidad y tiene libertad para expresarse. Es decir, dentro de la Revolución. Esto significa que dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada».

Pese al tiempo transcurrido, a los artistas y poetas de Omni-Zona Franca se les sigue considerando «contrarrevolucionarios», el mismo calificativo que los responsables de Cultura del régimen utilizaban para referirse hace varias décadas a poetas como Virgilio Piñera o Reinaldo Arenas. Pero Pacheco y el resto de integrantes del grupo siempre han defendido un ideal vanguardista, rupturista, enmarcado en el firmamento artístico. Para ellos, como para Ángel Escobar, Alamar «es el sitio», un espacio para el «hombre nuevo» donde se viva en la poesía sin fin.

El Bukowski de Alamar

Iconoclasta, fiel transmisor de los componentes sórdidos de la realidad, más de una vez se han referido a Flores como el Bukowski de Alamar. Para Rafael Rojas, uno de los pocos intelectuales cubanos que ha escrito sobre la muerte de Flores, el autor de El contragolpe «era un poeta rebelde que pensaba que luego de que el sueño de la Revolución se hizo pesadilla, no había más opción para el escritor que “volverse un roedor, en la maleza, hambriento y perseguido por los rastreadores”». O en su defecto, un mensajero de la posguerra:

………Sube, por la pendiente de la mañana, entre minutos que son piedras, trayéndonos noticias del arroz y otras noticias de interés culinario, y otras noticias del país
Historiador, a su modo, nadie mejor que él descifra la libreta de abastecimientos, cartilla de racionamiento, en época de posguerra, papeles también de notaría
Baja, por la pendiente de la mañana, entre minutos que son piedras, después de habernos dado noticias del arroz y otras noticias de interés culinario, y otras noticias del país……..

La técnica de repetición que Flores experimentó en numerosos poemas ha sido resaltada por algunos de los críticos que han estudiado su obra, como el experto en literatura hispánica Julio Ortega, que conoció personalmente al poeta y lo invitó a la universidad estadounidense de Brown, donde imparte clases. Ortega ha definido ese estilo repetitivo de Flores como una «reverberación del contracanto».

Poeta atrapado por la experimentación constante, Juan Carlos Flores publicó en 2006 uno de sus trabajos más originales, Vegas Town, un audiolibro en el que sus poemas se funden con una banda sonora minimalista. Para elaborar esa obra, hizo un trabajo antropológico concienzudo: convivió durante una temporada con los pobladores de Vegas, una pequeña localidad rural del sur de Provincia Habana. El poeta buscaba un entorno alejado de su realidad urbana. «Soy hijo de guajiros (campesinos)», dijo en alguna ocasión. En Vegas realizó un estudio sonoro del pueblo que luego utilizó como banda sonora de los poemas que escribiría más tarde en La Habana.

…………….Ser quien escribe o quien habla es habitar en un cementerio, pero dentro de una fosa común…………

Reina María Rodríguez, una de las grandes voces de la poesía cubana contemporánea, fue una de las escritoras que más apoyó y elogió el trabajo de Flores. En el prólogo de Distintos modos de cavar un túnel, Rodríguez escribe: «Cuando abran este túnel-libro por donde han pasado fantasmas ilustres, no miren hacia atrás, ni hacia delante, conviértanse en su propio recorrido, donde una voz jadeante, entrecortada, sirve de guía desde esa prisión (cárcel, destino) en el laberinto de Alamar».

…………..Un laberinto de cemento donde el hombre nuevo, aparentemente enajenado, asoma la cabeza en un contenedor de basura y lee un poema. Y luego otro. Y otro más…..

A pesar de todo y por sobre todas las cosas, ¡Feliz Navidad!

jesus

Un buen amigo, al llegar la Navida me pregunta, recordandome que soy un gran lector de estudios bíblicos: “¿Donde nació de verdad Jesús?” ¿Es verdad que no nació en Belén sino en la minúscula aldea de Nazaret, en la región de Galilea?

¿Es cierto que no nació el 25 de diciembre? ¿Se sabe lo que hizo hasta aparecer en público con 30 años? ¿Estaba casado? ¿Tuvo hijos? ¿Por qué lo mataron? ¿Por revolucionario político o por desafiar el poder del Templo judío?

La Navidad tal y como la viven los cristianos, católicos, protestantes o evangélicos es hoy más bien una leyenda según los expertos en estudios bíblicos. Una bella y tierna leyenda creada, para que se cumplieran las profecías según las cuales el Mesías debería ser de la estirpe de David que había nacido en Belén.

En realidad Jesús y toda su familia eran de Nazaret. Todos judíos. La leyenda del nacimiento de Jesús cuenta que, nació en invierno, en un pesebre, entre animales que le ofrecían calor, adorado por tres reyes de Oriente que le llevaron de regalo oro, incienso y mirra.

Junto con la de su nacimiento en Belén nació también la leyenda de la huida a Egipto porque el rey Herodes quería matar al niño. Como no consiguió encontrarlo, habría mandado matar a todos los niños menores de dos años. Una historia preñada de simbolismos que acaba gustando a pequeños y grandes.

La leyenda del nacimiento de Jesús es silenciada por dos de los cuatro evangelios canónicos: el de Marcos, considerado el más antiguo, y el de Juan. Ellos inician el relato de la vida de Jesús cuando era ya adulto. Dan por hecho que Jesús y toda su familia eran oriundos de la aldea de Nazaret tan pequeña que no aparece en los mapas de aquel tiempo. Tan rural, que en ella se hablaba un dialecto del arameo, la lengua oficial. El hebreo se había convertido en una lengua de culto. Tan insignificante en aquel tiempo que los fariseos, ante la fama que iba ganando el profeta, se preguntaban “si en Nazaret podía nacer algo bueno”.

La Iglesia bautizó como cristiana la gran festividad pagana de los romanos.

 El judío Jesús que daría origen al futuro cristianismo nació sin cantos de ángeles, sin magos llegados del Oriente para adorarlo, sin pesebre y sin ser perseguido por Herodes. No nació el 25 de diciembre, por el simple hecho de que en ninguno de los textos evangélicos se habla de esa fecha. Fue escogida por la Iglesia más tarde porque los cristianos querían celebrar la festividad de su nacimiento.

Se decidió que fuera el 25 de diciembre porque era la gran fiesta de Roma, la fiesta al dios Sol. La Iglesia bautizó como cristiana la gran festividad pagana de los romanos.

Otro de los argumentos de los biblistas para defender que Jesús nació en Nazaret se refiere al hecho de que a los judíos se les designaba o por el nombre del padre o por el del lugar del nacimiento. Jesús debería haberse llamado o Jesús de José o Jesús de Belén, algo que no aparece en ningún texto evangélico. En ellos, en todos, se le llama siempre Jesús de Nazaret.

Una cosa es cierta: nadie sabe lo que Jesús hizo hasta los 30 años que es cuando aparece en público. Se ha querido defender últimamente que Jesús era analfabeto. Nada más falso. Si acaso, el misterio radica en saber como sabía tanto tras haber vivido hasta entonces encerrado en el pequeño pueblo de Galilea trabajando como carpintero o peón de albañil.

En efecto, a los 30 años Jesús se muestra capaz de discutir con los doctores de la ley, conocía los textos sagrados del judaísmo, varias culturas como la griega o la de los gnósticos y otras religiones como el budismo.

Jesús era culto y hasta intelectuales como Nicodemo iban a encontrarse con él de noche, a escondidas, para discutir temas filosóficos como el de la metamorfosis indispensable para poder dar un salto cuántico del frío culto a la ley a la libertad de espíritu del nuevo Reino por él anunciado.

Nacen así las hipótesis de que en vez de haberse quedado en Nazaret hubiese podido viajar a Egipto y hasta a la India durante su juventud. Conocía bien la cultura griega. Cuando los apóstoles le presentan un grupo de griegos que querían conocerle, usa con ellos de una fina ironía. A sabiendas de que para ellos la belleza corporal era fundamental y criterio de poder, Jesús les cuenta la parábola de la simiente, la cual si no se pudre en la tierra y no se la cubre de estiércol, no nacerá ni dará frutos. Lo opuesto a los puros criterios de la estética de la belleza griega.

¿Qué si Jesús estaba casado? Pocos teólogos y expertos en cuestiones bíblicas tanto católicos como protestantes lo ponen hoy en duda. Era práctica inconcebible para un judío de su tiempo no tener familia y descendencia ya que el judaísmo se transmite de madre a hijo.

Tan fuerte era ese motivo que en la Biblia a los patriarcas cuyas esposas eran estériles, Dios les pedía que se acostasen con una de las esclavas para darles descendencia. Fue el caso, por ejemplo, de Abraham casado con Sara que no podía procrear.

 Jesús estuvo casado sin duda con la Magdalena que no era, como sostuvo durante siglos la Iglesia, una prostituta o endemoniada.

 ¿Con quién estaba casado? Sin duda con la Magdalena, que no era, como sostuvo durante siglos la Iglesia, una prostituta o endemoniada. Con mucha probabilidad era una conocedora de la doctrina gnóstica, como aparece en algunos evangelios de aquella secta. A ella confiaba sus mayores secretos, algo que despertaba los celos de Pedro: “¿Por qué a ella y no a nosotros?”, se pregunta en uno de los evangelios gnósticos.

De no haber sido su mujer no hubiese sido a ella a quien se le apareció el día de la resurrección, antes aún que a su madre. Pedro se quedó perplejo preguntándose por qué no se les había aparecido a ellos, sus discípulos, ya que además las mujeres no contaban nada, ni eran creíbles en aquel tiempo. Ni siquiera como testigo ante un juez.

Fue siempre ese hecho el gran quebradero de cabeza de Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia, que se murió sin entender por qué Jesús no se apareció antes que a nadie a Pedro, que era el jefe del grupo de apóstoles y lo hizo a una mujer.

¿Entonces, si no nació en Belén ni el 25 de diciembre vale la pena celebrar la Navidad? Por supuesto que Sí, porque esa leyenda lleva en su entraña la añoranza del ser humano de pararse una vez al año para celebrar la vida, para apostar por la paz, un paréntesis para el perdón y la aceptación de los otros, sobretodo de los diferentes.

¿No fue por ser diferente, por no doblegarse al poder tirano e injusto, por predicar el perdón, bendecir a prostitutas y endemoniados y tocar a leprosos por lo que Pilatos mandó clavarlo aún joven en una cruz? Dónde y cuándo nació no es la mas importante.

Otro amigo que me escribe para felicitarme por la Navidad, me dice “ esta solo existe para los rechazados, los solitatrios, los tristes”, y añade: “el resto es leyenda, historia y hasta superstición”.

Pudiera ser cierto, pero en ese caso en la Navidad cabemos todos, ya que de un modo u otro todos somos o hemos sido de algúna manera  rechazados por alguien, por algo,  pobres de algo, solitarios, exiliados, a veces de nosotros mismos. Y a la vez todos somos buscadores de esa paz que a veces el mundo rechaza porque es más fácil matar o mandar matar u odiar y separar,  que amar y perdonar.

Por eso, a pesar de todo y por sobre todas las cosas,

¡Feliz Navidad!

 

 

 

 

Yordi

Por supuesto que las cosas no ocurren siempre como nos gustaría. Hay momentos en los que nos parece que perseguimos algo que no nos está destinado, que nos estamos dando de bruces una y otra vez contra puertas que no se abren, que esperamos milagros que no llegan a suceder.

Menos mal que las cosas son así, pues si todo ocurriera como deseamos, en poco tiempo nos quedaríamos sin asunto para seguir escribiendo el guión de nuestra vida diaria. Dicho guión se nutre de nuestros sueños, pero, además, se impulsa con la energía de nuestra lucha.

Y hay momentos en los que es mejor relajarse, y creer que el Universo continúa trabajando por nosotros en secreto, aunque no lo lleguemos a entender.

De todas maneras, en muchos casos sigue pasando el tiempo y no termina de ocurrirnos nada excepcional. Pero debemos seguir creyendo a la manera que tienen los niños de creer.

Y, cuando se cree  en los milagros, los milagros empiezan a ocurrir.

Como estás seguro de que tu pensamiento puede cambiar tu vida, tu vida empieza a cambiar.

Como estás seguro de que encontrarás el amor, el amor termina apareciendo.

De vez en cuando, te decepcionas. A veces te haces daño.

Y entonces escuchas cómo comentan: “¡Pero qué ingenuo es!”

Pero un guerrero sabe que merece la pena seguir. Por cada derrota, cuenta con dos victorias a su favor.

Hay un interesante y minúsculo libro,  “ El breviario de la caballería medieval” , hay un texto que debe ser recordado en estos momentos de espera: «La energía espiritual del Camino utiliza la justicia y la paciencia para preparar tu espíritu. Este es el Camino del guerrero. Un camino fácil y, al mismo tiempo, difícil, pues obliga a dejar de lado las cosas inútiles, y las amistades relativas. Por eso, al principio, se duda tanto para elegirlo.

He aquí la primera enseñanza de la Caballería: ….”borrarás lo que hayas escrito hasta el momento en el cuaderno de tu vida:….. inquietud, inseguridad, mentira. Y escribirás, en lugar de todo eso, la palabra CORAJE. Comenzando la jornada con esta palabra, y manteniendo la fe en Dios, llegarás adonde necesitas».

A pesar de todo, a veces seguimos esperando – con paciencia, resignación, coraje – y las cosas que nos rodean no se mueven. Pero como éste fue el camino que elegimos, es imposible que las bendiciones de la vida no estén trabajando a nuestro favor.

Nuestro destino a veces se manifiesta de de una manera que no llegamos a comprender totalmente – ¡pero se está manifestando! …..Jorge Luis Borges lo describe de una manera magistral. Describe el nacimiento de un leopardo que pasa gran parte de su vida en la selva africana, pero termina siendo capturado y llevado a un zoológico de Italia. A partir de entonces, el animal piensa que su vida ha perdido el sentido, y que ya no le resta sino esperar el día de su muerte.

Cierta mañana, el poeta Dante Alighieri pasa por aquel zoológico, mira al leopardo, y el animal le inspira un verso. …..Un verso entre los miles que componen La Divina Comedia…….

Toda la lucha por la supervivencia que aquel leopardo trabó, fue para que pudiese estar aquella mañana en el zoológico e inspirase un verso inmortal, …..dice Borges.

Al igual que este leopardo, todos nosotros tenemos una razón – una razón muy importante – para estar aquí, en este momento, esta noche……

Relajémonos, por tanto, y prestemos atención.

El Caudillo Americano. Trump y la latinoamericanización de la política estadounidense.

( En Colaboracion con el Centro Foreign Affairs. ) 

caudillo

Para aquellos de nosotros que somos y estudiamos América Latina, ha sido fascinante observar la gradual pero cierta latinoamericanización de la política norteamericana. El último y más convincente signo es el ascenso del contendiente presidencial republicano Donald J. Trump, cuyo jactancia, demagogia y desdén por el imperio de la ley le sitúa directamente en la tradición de El Caudillo (traducido al inglés como “el líder” O “el jefe”), un pilar de la política latinoamericana. Aunque difícil de definir, el fenómeno del caudillismo es fácil de rastrear a través de la historia latinoamericana. Durante su época dorada -el siglo xix- el caudillo típico era un hombre carismático a caballo con una inclinación por el autoritarismo. Los primeros caudillos como el argentino Juan Manuel de Rosas y el mexicano Antonio López de Santa Anna gobernaron a sus países por la fuerza de la personalidad mientras trataban de negociar el abrupto mundo de la política de la América Latina poscolonial.

Sin embargo, fueron los años de posguerra los que produjeron los símbolos más duraderos del caudillismo. El dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo, en el cargo desde 1930 hasta su asesinato en 1961, llegó a encarnar al caudillo como un déspota racista, narcisista, virilidad-obsesionado y auto-engrandecedor. De hecho, la capacidad de Trujillo para glorificarse a sí mismo podría hacer que Trump se ruborizara. Cambió el nombre de la ciudad capital de Santo Domingo a la ciudad de Trujillo, cambió el nombre de la montaña más alta del país, desde Pico Duarte hasta Pico Trujillo, y organizó desfiles y celebraciones para su propia conmemoración. El 11 de enero, por ejemplo, fue declarado “Día del Benefactor”. No es de extrañar que la biografía más conocida de Trujillo lleve el título de Pequeño César del Caribe.

Otro caudillo icónico de la posguerra fue el general Juan Domingo Perón de Argentina, que reinventó el tipo infundiéndolo con una marcada racha nacionalista-populista. Durante la apoteosis del peronismo, 1946-1955, Perón aprovechó la retórica nacionalista para crear una relación íntima con la clase obrera mientras perseguía un programa económico destinado a realizar el potencial de grandeza de la Argentina. También reprimió la prensa y la oposición cada vez que criticaba su política, llegando a enviar a los enemigos políticos a la cárcel y cerrar el diario opositor La Prensa.

Entre los herederos del legado de Perón están el argentino Carlos Menem, el argentino Alberto Fujimori, los hermanos Castro en Cuba, el fallecido Hugo Chávez de Venezuela, el sucesor de Chávez Nicolás Maduro y Rafael Correa, actual presidente de Ecuador. Al igual que Perón, todos estos líderes lucharon por mantener la fachada institucional de la democracia mientras que subvertieron dramáticamente las libertades civiles y políticas. A su vez, la última generación de caudillos ha sido pionera y dominada el uso de las redes sociales para vincularse con las masas y hacer casi obsoletos los medios convencionales de organización política, especialmente los partidos políticos. Ellos han extendido el poder ejecutivo mucho más allá de sus límites y han mostrado una notable fluidez ideológica en sus políticas económicas. Y han explotado la ira entre los pobres hacia la globalización y el neoliberalismo. Al hacerlo, estos caudillos constituyen un punto de referencia más apropiado para comprender las causas y consecuencias del fenómeno Trump que las comparaciones exageradas que se han hecho a los líderes fascistas europeos como Hitler y Mussolini, e incluso al ex primer ministro populista Silvio Berlusconi.

CAUSAS COMUNES

No hay consenso académico sobre las causas del caudillismo. Tradicionalmente, se piensa que el fenómeno es un remanente colonial del machismo ibérico. España, después de todo, ha producido su cuota de caudillos, entre ellos el generalísimo Francisco Franco, que oficialmente se tituló Caudillo de España y gobernó desde el final de la Guerra Civil en 1939 hasta su muerte en 1975. Sin embargo, en los últimos años el caudillismo ha llegado Para ser visto como una reacción a la desigualdad social y económica, que sustenta y refuerza el caudillismo al sembrar la ira entre ciertos sectores de la sociedad, alimentando el ascenso al poder de los demagogos que confían en la emoción y el prejuicio antes que en la razón para atraer al pueblo y hacer El electorado susceptible de adoptar prescripciones políticas poco realistas y peligrosas.

Hay, por supuesto, muchos factores que pueden ayudar a explicar el ascenso de Trump, incluyendo la frustración de muchos estadounidenses conservadores con la corrección política de la administración Obama (incluyendo la reticencia de Obama a usar el término “terrorismo islámico” La retórica, especialmente cuando se trata de diagnosticar los problemas de los Estados Unidos ( “no ganamos más”, es un típico Trumpian). Pero la desigualdad no puede ser descartada como una causa del éxito de Trump. Ha ido en aumento en los Estados Unidos desde los años setenta, ayudando a generar un gran segmento del electorado estadounidense que se siente traicionado, despreciado y abandonado por el sistema político.

Los datos de una variedad de estudios sugieren que Estados Unidos es más desigual que cualquier otra democracia en el mundo desarrollado, y que la desigualdad es más aguda que en cualquier momento desde la década de 1920. Según un estudio ampliamente citado del economista Emmanuel Saez, de Berkeley, el uno por ciento más alto gana una parte más alta del ingreso nacional hoy que en cualquier otro año desde 1928. Menos comentado es la rapidez con la que Estados Unidos está cerrando la brecha de desigualdad con América Latina , El campeón mundial indiscutible de la disparidad. El índice de Gini, una matriz que el Banco Mundial utiliza para evaluar la desigualdad de ingresos en todo el mundo, muestra que en 2014 la desigualdad en Estados Unidos se situaba en el rango 40-45, justo por debajo del rango de 45-50 para América Latina. Por el contrario, Canadá y la mayoría de los países de Europa Occidental viven cómodamente en el rango de 25-30.

De manera clásica caudillista, Trump ha sido rápido para explotar la ira de aquellos cuyos medios de vida económicos han sido vencido por la disminución de los ingresos, especialmente la clase obrera blanca. Él ha criticado a “el establecimiento” por descuidar “al pequeño” y prometió traer trabajos subcontratados a China y México forzando a compañías estadounidenses como Apple a producir sus productos en casa ya renegociar los acuerdos comerciales internacionales. Trump también ha mostrado una inclinación a la demagogia que pocos caudillos, pasados y presentes, podrían igualar. Central para el plan de Trump de “volver a hacer grande a América” es construir un muro desde la costa del Pacífico hasta el Golfo de México que mantendría “violadores, traficantes de drogas y criminales” de entrar a Estados Unidos; Imponer una moratoria a los musulmanes que ingresan a los Estados Unidos; Permitir que la tortura sea un arma en la lucha contra el Estado Islámico (ISIS); Y “abrir” leyes de difamación que permitirían el enjuiciamiento de periodistas que critican a figuras públicas como él. Al impulsar estas políticas, Trump, al igual que muchos caudillos, ha capitalizado su condición de forastero político. Trump sostiene que este estatus, lo mejor, le permite explotar el sistema político actual y reemplazarlo por algo que funcione para todos, pero especialmente para aquellos que se sienten abandonados.

Una revisión superficial del legado del caudillismo ofrece una ventana a lo que una presidencia de Trump podría presagiar para los Estados Unidos. El cuadro es decididamente oscuro; El caudillismo se encuentra en el corazón mismo de los males más graves de América Latina, desde la violencia política hasta el atraso económico, hasta el autoritarismo progresivo que todavía se encuentra en muchas de las democracias de la región. No es sorprendente que muchos latinoamericanos hayan saludado la llegada de lo que han denominado “Trumpismo” con una mezcla de conocimiento y aprensión. “Mucha gente en México y América Latina está preocupada por esto”, dijo Jorge Castañeda, ex ministro de Relaciones Exteriores de México, al Wall Street Journal. “No es sólo la sustancia de lo que dice Trump, pero es el estilo. Es un estilo familiar y preocupante para nosotros. ”

Prácticamente todos los caudillos latinoamericanos abrazaron el nacionalismo con gusto, y en el caso de Trujillo, con una inclinación xenófoba y racista que recuerda angustiantemente a Trump. En 1937, Trujillo implementó un plan para la “dominación” de la frontera dominico-haitiana para detener el flujo de inmigrantes haitianos a la República Dominicana. El plan explotó el miedo de los dominicanos a la “haitianización”, que estaba arraigada en las preocupaciones de que las llegadas de Haití, una nación de mayoría negra, oscurecieran el fondo genético de la República Dominicana, una nación predominantemente mixta. Trujillo mismo animó este miedo blanqueando su piel para disfrazar su propio fondo de la raza mezclada y reclutando a su país los inmigrantes de Europa, especialmente judíos que huían del fascismo y de los españoles conducidos al exilio por la guerra civil. Tales políticas lograron crear un ambiente que posibilitó una masacre genocida que resultó en el asesinato de unos 20.000 haitianos. Para ocultar su complicidad en el asesinato, y con el estímulo del gobierno de Estados Unidos, Trujillo encarceló a algunos de los perpetradores de la violencia y pagó 750.000 dólares al gobierno haitiano como compensación por lo que calificó de “conflicto fronterizo”.

El estado aparentemente perpetuo de la crisis económica latinoamericana se debe tanto a la predilección de los caudillos por una marca nacionalista de populismo económico que promueve el aislamiento y el proteccionismo. Sin duda, esta predilección supera con creces todo lo demostrado por Trump hasta ahora. Sin embargo, la experiencia de Argentina, donde el populismo ha dejado el legado más indeleble en América Latina, es especialmente reveladora. Ya sea directa o indirectamente, el espectacular declive económico de la Argentina desde la Gran Depresión (por la mayoría de los indicadores, incluyendo el ingreso per cápita, el país era uno de los más ricos del mundo), tiene sus raíces en la cruzada populista de Perón. El programa económico de Perón enfatizó la nacionalización de sectores industriales completos, mejorando la soberanía económica (compró completamente el sistema ferroviario nacional de propiedad británica), protegiendo a los negocios locales de la competencia extranjera , Y limitando el derecho de los sindicatos a la huelga a cambio de atención médica universal, educación gratuita y vacaciones pagadas. Estas políticas se han considerado responsables de socavar la competitividad económica, de impedir el surgimiento de una economía diversa dirigida por las exportaciones y, más generalmente, de hacer del Estado, en lugar del mercado, la principal fuerza económica de la sociedad.

Tal vez lo peor de todo, el caudillismo ha contribuido poderosamente a la confusión de las líneas entre autoritarismo y democracia que es tan penetrante en la política latinoamericana contemporánea y que se repite ampliamente en algunas de las propuestas de política de Trump. Un testimonio de la notable capacidad del caudillismo para sobrevivir e incluso prosperar tras la ola de transición democrática que atravesó América Latina desde mediados de los ochenta, esta mezcla ha dado lugar a una ola de presidencias imperiales que parecen tener más en común con la regla monárquica Que con el gobierno constitucional.

Menem, presidente de Argentina de 1989 a 1999, se concibió conscientemente como un caudillo argentino anticuado, hasta las patillas, las pretensiones de proezas sexuales y la afición a la cultura gaucha, y se comportó como uno. En 1994, llamó a una convención constitucional para cambiar el término límites de la presidencia en la constitución argentina para que pudiera postularse para la reelección. Menem desgastó a la oposición y ganó esa batalla decisivamente. Después de que su segundo mandato terminó, en 1999, Menem intentó sin éxito modificar la constitución una vez más para permitirse correr para un tercer mandato. Esta manipulación del orden constitucional ha contribuido a la debilidad del Estado de derecho en la Argentina, un obstáculo para librar a la nación de sus tendencias autoritarias.

Fujimori, quien entró en la presidencia del Perú en 1990 como el último político de afuera (no tenía experiencia política previa y se distinguió de la gran mayoría de los peruanos debido a sus antecedentes japoneses), no tuvo ningún reparo en ejecutar un “auto-golpe” En 1992, que interrumpió temporalmente el congreso peruano como pretexto para enviar a los militares tras la organización izquierdista Túpac Amaru y el Sendero Luminoso Maoísta, un grupo terrorista. Fujimori aplastó las insurgencias pero a costa de imponer un reinado de terror que resultó en la muerte de miles de civiles inocentes (muchos de ellos pueblos indígenas) y dejó en pie los derechos civiles, políticos y humanos. Fujimori fue responsabilizado por la llamada Guerra Sucia, un paso importante en el avance de los derechos humanos y el estado de derecho en el Perú. En 2008, Fujimori fue procesado con éxito por crímenes contra la humanidad, el primero en América Latina por un líder elegido democráticamente.

Entre las muchas víctimas de Chávismo, por su parte, está la libertad de prensa. Chávez fue famoso por lanzar anuncios de Twitter contra los medios de comunicación, por referirse a los periodistas como personas de bajos ingresos y porcinos, y por crear escasez de papel de periódico destinado a silenciar a los periódicos no estatales de Venezuela. El sucesor de Chávez, Maduro, ha mantenido los ataques a la libertad de expresión al ir tras los medios de comunicación social, casi la única salida que dejaron a los venezolanos para criticar al gobierno. Ha amenazado a los periodistas con la cárcel por criticarle en Twitter. Estas tácticas, sin embargo, palidecen en comparación con las adoptadas por el ecuatoriano Correa en su guerra contra la prensa. En 2011, Correa se valió de una nueva ley para enjuiciar al periódico opositor El Universo por difamación después de que uno de los columnistas del periódico se refiriera a Correa como “un dictador”. El editor del periódico y tres de sus ejecutivos recibieron condenas de tres años y el periódico Fue multado con 40 millones de dólares, casi asegurando la ruina de los periodistas y del periódico.

CREPÚSCULO DE LOS CAUDILLOS?

A pesar de los muchos paralelos que se pueden trazar entre Trump y los caudillos, no se sigue que una presidencia de Trump automáticamente traerá los peores excesos del caudillismo. La fuerte tradición constitucional de Estados Unidos y el extenso panorama de las protecciones de los derechos civiles probablemente servirían como un baluarte contra el caos político que los caudillos han desatado en toda América Latina. Por ejemplo, es difícil ver cómo Trump haría arreglos para la deportación de unos 11 millones de inmigrantes indocumentados, sin afrontar muchas disposiciones de derechos civiles a nivel estatal y federal, sin mencionar la dura oposición de las ciudades y pueblos liberales. Tampoco está claro cuál podría ser la autoridad legal que Trump podría usar para impedir que los negocios estadounidenses trasladen la producción al extranjero o obliguen a los soldados estadounidenses a cometer crímenes de guerra en la batalla contra ISIS. Prohibir a los musulmanes entrar en los Estados Unidos es discriminatorio, inaplicable y casi ciertamente ilegal, ya que muy probablemente implicaría algún tipo de violación a la prohibición de la Constitución de los Estados Unidos de promover una religión oficial.

Para terminar, el éxito de Trump hasta ahora señala un futuro brillante para caudillo-como candidatos presidenciales. Después de Trump, ya no es descalificante para alguien que aspira a la presidencia a denigrar la competencia; Al tráfico de intolerancia, misoginia y xenofobia; Y proponer políticas que no tienen base en la realidad y que cruzan la línea de lo que una sociedad civilizada debe tolerar. Más preocupante es la manera en que condiciones estructurales como la desigualdad están engrasando las ruedas de candidaturas como la de Trump. Estas condiciones prometen hacer más amarga y disfuncional la política estadounidense, y por lo tanto más propensas a hacer que el electorado sea receptivo a la demagogia e incluso al autoritarismo. El mero hecho de que los millones de estadounidenses que apoyan a Trump no parezcan molestados por cómo sus políticas extremas ya menudo bizarras son contrarias a las instituciones y valores del país es una prueba de lo vulnerables que son realmente estas instituciones y valores.

Por extraño que parezca, incluso cuando los estadounidenses parecen haber caído bajo el hechizo de una figura parecida al caudillo, los latinoamericanos están mostrando signos de que han tenido suficiente de ellos. En diciembre pasado, por primera vez, un político conservador y ex alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, derrotó al movimiento peronista al conjugar una coalición de los descontentos de El Kirchnerismo, el régimen populista de Néstor y Cristina Kirchner, -2015). Macri se ha comprometido a deshacer décadas de políticas populistas ya mejorar las relaciones con Washington y ha pedido a otros líderes latinoamericanos que se opongan a los abusos del poder perpetrados en Venezuela y Ecuador. El tiempo dirá si él tendrá éxito. De cualquier manera, su ascenso ofrece alguna esperanza de que el reino de los caudillos podría al menos terminar en alguna parte.

La Prision de Raul

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El presidente Cubano es el mas prisionero de todos. Los mas de 50 anos de un experimento contranatura lo vuleve a colocar en las manos de su carcelero. El lo sabe.

Su histrionico hermano lo trato todo. Desde los planes mas comunistas y socialistas del mundo hasta los inventos mas descabellados de economias mixtas, mescla de capital extranjero con capital gubernamental. Libero ciertas areas de la economia para dejarlas en las manos de los privados para luego nuevamente retirarselas. Graduo a grupos selectos de “cuadros del gobierno” en areas de mercadeo, negocios, empresas, en cuanto pais pudo. Los que regresaron a cuba chocaron con la pared burocratica de la ineficiencia y el inmobilismo. Ni hablar de el terror de estado a una economia verdaderamente abierta. Los mas inteligentes se fueron quedando en otros paises. A fin de cuentas, al paso de los anos el egolatra comandante dejo de convencer y amaestrar a sus nuevos cuadros.
Manipulo y enagano a cuanto pais pudo, La URSS, los del bloque socialista, China y por ultimo Venezuela. A todos los saqueo.
Pero como todo en la vida tiene su final, el de los Castro tambien se acerca. Y por esas paradojas de la vida, su vecino natural y enemigo aserrimo, el causante de todos sus males, el carcelero, el que ha mantenido a la “ pobre islita “ aislada por anos, es la unica opcion para salir del fango. O mejor dicho, para que los Castro garantizen su transicion, para que sus familia, hijos, nietos y complices no pierdan todo lo que han obtenido en estos anos de saqueo. Esa imagen de la bandera americana isandose nuevamente en el malecon habanero por los mismos marines que la retiraron anos antes no necesita mas comentarios. Ellos, los duenos de la isla no tienen mas remedio que comulgar. Y el precio es bien alto. Eso lo sabe bien Raul.
Raul necesita dinero a toda costa para sobrevivir. Obama tiene tiene todo el dinero del mundo y la llave para abrir esa puerta cerrada por tanto tiempo. Pero no es tan simple. Para salir de su prision Raul necesita dar algo mas a cambio. Algo simple, pequeno. Pero algo que se han negado a dar desde el principio: dejar que los cubanos sean libres. Que piensen libremente. Que opinen libremente. Que se reunan libremente. Que se opongan libremente. Que participen libremente.
Y por que ese algo tan simple es a lo que mas le teme Raul y su hermano? Sencillo,  ese seria el final de todas sus  historia de cuentos y mentiras.
En solo dias Cuba se ha llenado de opciones jamas pensadas, hoteles administrados por USA. Cruseros que llegaran a la bahia del Morro el proximo mes. Companias online asegurando acceso al portal Cubano. Google expande la red cibernetica. WesternUnion se globalisa. …. Y lo que falta. Obama esta apostando a lo que nunca ha fallado en la historia de los acontecimientos historicos. Es la base economica quien impulsa cambios en estructura politica.
Como podra justificar Raul a partir de ahora el seguir apaleando a indefensas mujeres ? Como justificara los arrestos a personas que usan su palabra o su voz para dicentir? Como justificara la creciente diferencia entre los que trabajan por peso Cubano y aquellos contratados por extranjeros.?
Raul esta preso entre los consejos de su aun diabolico hermano y los de aquellos que lo rodean, mas jovenes y ambiciosos, deseosos de cambios. La ratonera en que convirtio a su pais se esta desmoronando y los ratones estan de fiesta pues parece ser que es tiempo de escaparse.