Bailamos un tango mi vida ?

Disfrutaba de una pelicula y el professor de tango explica la importancia del Abrazo en el Tango, ésto me recordó a una Historia del escritor Jorge Bucay :

“Bailamos un tango mi vida?”

La decisión estaba tomada: iba a aprender a bailar Tango. Lo primero que tenía que hacer era asistir a las clases como Dios manda (es decir, con profesor y todo). Así que, llena de buena voluntad, encaramada a mis zapatos de tacón y con la mejor de mis sonrisas, me planté en aquella sala de baile. Pero me encontré con la eterna realidad: sólo había 4 hombres para 25 mujeres. En 1 hora sólo puede capturar a uno, y durante sólo 5 minutos. A aquel paso ni en 2 años aprendería una sola figura. Fue entonces cuando se hizo la luz en mi cabeza: ¡Para algo se tiene un marido! Después de poner en juego mis maniobras de “manipuloseducción”, conseguí arrastralo a la clase. Lo mejor y más increíble de todo fue que…¡Le gustó!.

Clase primera
Lo primero que vamos a aprender del tango es el abrazo – dijo el profesor.

– En el tango, los cuerpos tienen que realizar un circuito de tensiones encontradas. El abrazo debe estar firme, pero sin empujar. Las piernas en contacto, pero sin asfixiarse ni impedirse el movimiento. En este baile el equilibrio no está en cada uno, sino en el centro de los 2, y si no se entienden pueden desestabilizarse.

Mi marido me puso su mano en la cintura pero suspendiéndome en el aire, sus piernas juntas no dejaban que me moviera y su mano firme era tan firme que me atenazaba los dedos. El Profesor se acercó y me dijo:

– Tu mano debe ofrecer resistencia porque si no te sientes empujada. No se puede bailar con un flan aunque tenga forma de mujer.

Clase segunda
– Hoy aprenderemos los 8 compases del paso básico. En el 5, la mujer debe tener el peso del cuerpo en el pie derecho y, con ese mismo pie, cambiando el peso, ella sale hacía atrás y seguimos: 6, 7 y 8 … No había manera. Mi marido estaba empeñado en que yo hiciera el 6 con el pie izquierdo, pero no entendía que lo tenía cruzado por delante.

El profesor se acercó y se dirigió a él: Tienes que tener en cuenta dónde tiene ella el peso del cuerpo. Si no lo haces, ella no puede salir. Mira, ¿Viste? ¡Qué bonito era bailar con alguien que me entendía! Mi marido me echaba a mí la culpa de sus limitaciones y no quería darse cuenta de que era totalmente imposible seguirlo.

Clase tercera
Por fin había llegado lo que yo estaba esperando: hacer esos firuletes tan elegantes…De pronto estamos los 2 haciendo fuerza para no caernos, a 4 metros el uno del otro y a leguas de la elegancia y la sensualidad soñadas…

-¿Qué están haciendo?- el profesor se acercó. Queremos bailar tango, y están haciendo una lucha de sumo. Ven –le dijo a mi marido-. Ahora yo tomaré el lugar de tu pareja y te muestro que hacer.. ¿Ves? Si no me das espacio suficiente yo me lo voy a tomar de todos modos, aunque sea alejándome…

Clase cuarta
Aunque ya nos movemos juntos, no nos sincronizamos. Mi marido me acusa de no escuchar lo que me dice, de bailar sola. Yo le repito que no sé qué es lo que quiere que haga.Pero parece que él tampoco me entiende. De nuevo el profesor se acerca a nosotros para hablar con mi marido.¿Es que no hay mas parejas en la sala que bailen mal?

– Si quieres decirle algo, primero tienes que llamar su atención. Primero buscas su pie, la detienes y luego haces el movimiento. Como cuando quieres hablarle, primero la llamas y cuando ves que te escucha, hablas. Y tu – dijo dirigiéndose a mi- cuando te llama tienes que detenerte y escucharlo. Si no, para que lo escuches, te va a gritar. Y si están bailando, te va a golpear. No lo olviden: al bailar están dialogando, nunca imponiendo. Uno habla y después de escuchar el otro contesta. En el tango como en la vida, si no escucho, voy a presuponer que sé lo que me van a decir, y nunca contestaré al otro. Así se convierte en monólogo. Esto es lo que están haciendo, y esto no es bailar tango.

Clase quinta
Hoy no tengo ganas de ir a clase. Siento que mi pareja se acaba.Discutimos por todo y los reproches impiden el diálogo. El silencio crece cada vez más… Mejor me cambio de ropa y voy a clase, porque dándole vueltas a la cabeza no gano nada y si nos quedamos solos en casa la distancia se hace insoportable.

– Hoy no vamos a aprender ningún paso nuevo. Si no saben lo que están haciendo, podrán hacer los pasos pero nunca van a bailar tango. El tango es una danza de pareja abrazada con un abrazo que es contención, no estrujamiento. Es un diálogo corporal, donde también hay silencio, que enriquece el diálogo, pero nunca lo anula. Tomar el error como enriquecimiento. El tango también es una forma de autoconocimiento, conozco mi calidad a partir del otro, puedo ser un dominado, dominador, tierno, violento o la mezcla de todo eso. Y mi pareja está ahí para mostrármelo.

Mientras volvíamos caminando a casa, las palabras del Profesor resonaban dentro de mí:

El abrazo es contención, no estrujamiento…Tomen el error como posibilidad… Si no le doy espacio a él, él se lo va a tomar….. Mi pareja está allí para mostrarme cómo soy…El encuentro es diálogo es escuchar al otro, no suponer….El abrazo es dar espacio, no atrapar… El tango es dialogar, dialogar, dialogar,…

En aquella época llevábamos casados 2 años y ya llevábamos juntos doce. La crisis pasó y los dos tuvimos que aprender a vivir juntos, así como aprendimos a bailar tango.

– Estoy pensando que tengo muchas ganas de abrazarte…¿Bailamos un tanguito, mi vida?

LA CIUDAD DE LOS POZOS.


Esta ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudadesdel planeta.
Esta ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes …pero pozos al fin.

Los pozos se diferenciaban entre sì, no solo por el lugar en el que estaban excavados sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior). Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra.
La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado.

Un día llegó a la ciudad una “moda” que seguramente había nacido en algún pueblito humano: La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido.
Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de cosas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte y fueron llenándose de pinturas , pianos de cola y sofisticadas esculturas posmodernas.
Finalmente los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos
ideológicos y de revistas especializadas.

Pasó el tiempo. La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más.
Los pozos no eran todos iguales así que , si bien algunos se conformaron, hubo otros que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior…
Alguno de ellos fue el primero: en lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose

No pasó mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos gastaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior.
Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas ensanchándose desmedidamente. El pensó que si seguían hinchándose de tal manera , pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad…

Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho.
Pronto se dio cuenta que todo lo que tenia dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido…
Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego , cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo.
Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había deshecho…
Un día , sorpresivamente el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa:
adentro, muy adentro , y muy en el fondo encontró agua!!!.
Nunca antes otro pozo había encontrado agua…

El pozo superó la sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo,
humedeciendo las paredes, salpicando los bordes y por último sacando agua hacia fuera.
La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era bastante escasa, así que la tierra alrededor del pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar.
Las semillas de sus entrañas, brotaron en pasto , en tréboles, en flores, y en troquitos endebles que se volvieron árboles después…
La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a llamar “El Vergel”.

Todos le preguntaban cómo había conseguido el milagro. -Ningún milagrocontestaba el Vergel- hay que buscar en el interior, hacia lo profundo…
Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desandaron la idea cuando se dieron cuenta de que para ir más profundo debían vaciarse.
Siguieron ensanchándose cada vez más para llenarse de más y más cosas…
En la otra punta de la ciudad, otro pozo, decidió correr también el riesgo del vacío…
Y también empezó a profundizar…
Y también llegó al agua…
Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis verde en el pueblo…
-¿Qué harás cuando se termine el agua?- le preguntaban. -No sé lo que pasará- contestaba- Pero, por ahora, cuánto más agua saco , más agua hay.

Pasaron unos cuantos meses antes del gran descubrimiento.
Un día, casi por casualidad, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sì mismos era la misma…Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro.

Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida. No sólo podían comunicarse, de brocal a brocal, superficialmente , como todos los demás, sino que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto:

La comunicación profunda que sólo consiguen entre sí, aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar…