Lectura de Domingo : de la Gloria del Mundo

La gloria del mundo es pasajera, y no es ella la que nos da la dimensión de nuestra vida, sino la elección que hacemos de seguir nuestra leyenda personal, creer en nuestros suenos  y luchar por ellos. Todos somos protagonistas de nuestra existencia, y muchas veces son los héroes anónimos quienes dejan las huellas más duraderas.

Cuenta una leyenda japonesa que cierto monje, entusiasmado por la belleza del libro chino Tao Te King, resolvió recolectar fondos para traducir y publicar aquellos versos en su lengua patria. Demoró diez años hasta conseguir lo suficiente.

Mientras tanto, una peste asoló su país y el monje decidió usar el dinero para aliviar el sufrimiento de los enfermos. Pero en cuanto la situación se normalizó, nuevamente partió para recaudar la cantidad necesaria para la publicación del Tao; otros diez años pasaron, y cuando ya se preparaba para imprimir el libro, un maremoto dejó a centenares de personas sin hogar. El monje de nuevo gastó el dinero en la reconstrucción de casas para los que lo habían perdido todo. Pasaron otros diez años, él volvió a recoger el dinero y finalmente el pueblo japonés pudo leer el Tao Te King.

Dicen los sabios que, en verdad, ese monje hizo tres ediciones del Tao: dos invisibles y una impresa. Él creyó en su utopía, libró el buen combate, mantuvo la fe en su objetivo, pero no dejó de prestar atención a sus semejantes.

Que así sea con todos nosotros: a veces los libros invisibles, nacidos de la generosidad hacia el prójimo, son tan importantes como aquellos que ocupan nuestras bibliotecas.

Me viene a la mente entonces, evocar al poeta y compositor brasileño Vinicius de Moraes para recordar lo siguiente:.”

“.. la mayor soledad es la del ser que no ama.  …..La mayor soledad es la del ser que se ausenta, que se defiende, que se cierra, que se rehusa a participar de la vida humana.

…….La mayor soledad es la del hombre encerrado en sí mismo, en el absoluto de sí, y que no da a quien pide lo que puede dar de amor, de amistad, de socorro.

El mayor solitario es el que tiene miedo de amar, el que tiene miedo de herir y de herirse, el ser casto de mujer, de amigo, de pueblo, de mundo.

…………Ese se quema como una lámpara triste, cuyo reflejo entristece también todo en torno. El es la angustia del mundo que lo refleja. Él es quien se rehusa a las verdaderas fuentes de la emoción, las que son patrimonio de todos y, encerrado en su duro privilegio, siembra piedras desde lo alto de su fría y desolada torre.”

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Author: Carlitos Way BLOG

El tiempo... Traicionero amigo... Quizás nos permite ver todo más claro, tal vez nos permita calmarnos un poco y seguramente también hará que perdamos la oportunidad y lo perdamos todo...

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