Mantener la fe: La sabiduría de la simplicidad.

En el brillante libro de Paulo Coelho, El Alquimista, el autor habla de un joven enviado por su padre a un hombre sabio para descubrir el secreto de la felicidad. El hombre sabio vivía en un magnífico, castillo lejano con música , hermosas obra de arte, la comida deliciosa, y un amplio jardín. Era una maravilla de este mundo.
Después de un largo viaje hasta el castillo y esperar durante horas para hablar con el sabio, el chico finalmente obtuvo una audiencia. El sabio escuchó la explicación del chico por su visita, y luego respondió: “No tengo tiempo para revelar el secreto de la felicidad para ti.” En su lugar, le entregó al muchacho una cucharita con dos pequeñas gotas de aceite en la misma, y dio instrucciones para que paseara por el castillo durante dos horas sin que se derrame el aceite.
El muchacho hizo lo indicado, subiendo cuidadosamente las altas escaleras i trepando por los largos pasillos del palacio, con los ojos siempre fijos en la cucharilla. Cuando regresó al sabio, se le preguntó, “¿Has visto mis tapices persas, mis jardines extravagantes, mis pergaminos en la biblioteca?” Avergonzado, el chico respondió que no lo había hecho. Él se había centrado únicamente en las gotas de aceite en la cuchara.
Con esta confesión del chico fue enviado de nuevo a recorrer el castillo, y esta vez se centró toda su atención en la belleza que lo rodeaba. Volvió al hombre sabio, lleno de emoción, emocionado con todo lo que había visto. El sabio le preguntó: “¿Y dónde están las dos gotas de aceite que te di?”
El chico se dio cuenta de que las había derramado en el camino. El hombre sabio entonces reveló su “secreto” para la felicidad: “La felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo y nunca olvidar las dos gotas de aceite en la cuchara.”
Esta historia parabólica requiere un equilibrio muy necesario: La alegría es el producto de estar en sintonía con el mundo que nos rodea, mientras mantenemos cuidado de las pocas cosas preciosas que se nos han dado para llevar en nuestro viaje. No podemos ignorar la realidad de nuestro entorno, y no podemos ignorar nuestras responsabilidades personales.
Pero el verdadero cerebro de la historia de Coelho es que el hombre sabio le dio al muchacho sólo dos gotas de llevar en la cuchara; no un litro de aceite, no un cubo de cinco galones por completo, y para nada un pesado tanque lleno de cosas. Fue sólo un par de gotas, lo que revela que la felicidad es mantenida cuando mantenemos nuestra carga lo más ligera posible.
¿Quieres ser feliz? Aligera tu carga y simplifica su vida. Lo más profundamente espiritual que algunos de nosotros podría hacer es tener una venta de garaje. Purgar nuestros calendarios. Renunciar a algunas de nuestras muchas actividades. Nuestra infelicidad no está relacionada con un pobre vida de oración, la falta de lectura de las Escrituras o por ir a la iglesia muy poco.
Estamos llevando demasiado equipaje. Estamos tratando de manejar demasiadas cosas. Tenemos demasiadas posesiones, demasiadas obligaciones, y muchas cargas que hacen juegos malabares en el aire. Esto es una receta para la miseria sin reservas.
Debido a todos estos pesos y las preocupaciones de la vida – la mayoría de las cuales se ha supuesto (que no se han puesto sobre nosotros por otras persona) – se asfixia cualquier posibilidad real en ser feliz, ya que simplemente no podemos llevar nuestras cargas o levantar la cabeza para poder ver al mismo tiempo la belleza que nos rodea.
Ninguno de nosotros podremos vivir nuestras vidas, adorar a nuestro Dios, disfrutar de nuestro mundo, o cuidar de aquellos que nos han sido dado a amar (estas son, por cierto, las pocas gotas, de incalculable valor en la cuchara ), si estamos constantemente buscando en nuestros propios precipicios, cargando con nosotros mismos y con nuestras muchas y pesadas preocupaciones.
Por tanto , cuando simplificamos, estamos haciendo mucho más que deshacernos de las posesiones físicas o conservar nuestro valioso tiempo. Estamos incrementando nuestro enfoque emocional; estamos haciendo espacio espiritual. Estamos eligiendo a ser feliz.
Felicidad, después de todo, es una elección intencional y es, a proposito, la opción más sabia de todas.

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Author: Carlitos Way BLOG

El tiempo... Traicionero amigo... Quizás nos permite ver todo más claro, tal vez nos permita calmarnos un poco y seguramente también hará que perdamos la oportunidad y lo perdamos todo...

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