Cuando se ha perdido todo…(la definición mas bella del amor) …

Aquí dejo un pequeño fragmento, que me parece la mas maravillosa descripción del amor en su sentido último.

Para darse cuenta de lo que esta experiencia significó para la persona que la escribió, Viktor Frankl. Decir que este fragmento forma parte del libro “el hombre en busca de sentido”, editado por primera vez en 1945, poco después de ser liberado de un campo de concentración el 27 de abril de 1945, donde fué uno de los pocos supervivientes del holocausto, su esposa y padres fallecieron en esos mismos campos de concentración.

En este fragmento describe las emociones y sentimientos que afloraban en su conciencia para poder seguir sobreviviendo, escapando a una realidad de caminatas durante kilómetros sobre la nieve, sin calcetines y con unas botas roídas, apenas sin ropa de abrigo y con temperaturas por debajo de cero, comiendo una sola vez al día, un pequeñísimo pedazo de pan y una sopa aguada.

Para mitigar este inhumano sufrimiento, el Dr. Viktor Frankl, soñaba con la imagen de su esposa…

“mi mente se aferraba a la imagen de mi esposa, imaginándola con una asombrosa precisión. Me respondía, me sonreía y me miraba con su mirada cálida y franca. Real o irreal, su mirada lucía mas que el sol al amanecer. En este estado de embriaguez nostálgica se cruzó por mi mente un pensamiento que me petrificó, pues por primera vez comprendí la sólida verdad dispersa en las canciones de tantos poetas o proclamada en la brillante sabiduría de los pensadores y los filósofos: El amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre.”

Después prosigue con su revelación…

“Entonces percibí en toda su hondura el significado del mayor secreto que la poesía, el pensamiento y las creencias humanas intentan comunicarnos: la salvación del hombre sólo es posible en el amor y a través del amor.”

Y a partir de aquí, nos expresa, como un hombre, sin literalmente nada, un hombre que no tiene ni la mínima seguridad vital cubierta; sin cobijo, casi sin comida, sin ropa para abrigarse del intenso frío, sin libertad de ningún tipo, y con una única opción verdadera, suicidarte acercándote a las alambradas, porque sabes que te dispararán y cesarás en tu sufrimiento…este hombre se da cuenta de lo que de verdad vale en la vida, el amor, y de lo que nunca le podrán quitar ni encarcelar, que es su mente, que piensa “libremente”.

“Intuí como un hombre, despojado de todo, puede saborear la felicidad – aunque solo sea un suspiro de felicidad – si contempla (en su mente) el rostro de su ser querido. Aún cuando el hombre se encuentre en una situación de desolación absoluta, sin la posibilidad de expresarse por medio de una acción positiva, con el único horizonte vital de soportar correctamente – con dignidad – el sufrimiento omnipresente, aún en esa situación, ese hombre puede realizarse en la amorosa contemplación de la imagen de su persona amada.”

En este momento, se interrumpe, en sus ensoñaciones y nos narra como un hombre tropezó, llevando a otros presos, que debido a la debilidad, cayeron con él, al suelo y viniendo el guardián a golpearlos con latigazos para que se levantaran…y como tras otra hora de caminata escuchó el “alto”, que quería decir que habían llegado a su destino, y corrieron con las pocas fuerzas que les quedaban a intentar agarrar en el cobertizo, las pocas herramientas en buen estado que habían, porque los que llegaban tarde, tendrían que excavar con las manos, destrozándolas, un poco mas, entre la nieve…

y prosigue en sus ensoñaciones sobre su mujer y el verdadero sentido del amor…

“…De pronto me asaltó una inquietud: no sabía si aún vivía. Sin embargo, ahora estaba convencido de una cosa, algo que había aprendido demasiado bien: el amor trasciende la persona física del ser amado y encuentra su sentido mas profundo en el ser espiritual del otro, en su yo íntimo. Que esté o no presente esa persona, que continúe viva o no, de algún modo pierde su importancia. Ignoraba si mi mujer vivía y carecía de medios para averiguarlo; aunque en ese momento esa cuestión tan vital dejó de importarme. No sentía ninguna necesidad de comprobarlo: nada podía afectar a la fuerza de mi amor, de mis pensamientos o a la mirada amorosa de su figura espiritualizada.”

Y termina con una aseveración que nos parecería absurda en el mundo en el que vivimos, pero que en un campo de concentración y privado de todo lo mas mínimo, es a lo único que una persona se puede aferrar, a sus recuerdos, a su amor, en su estado mas puro…

“Si por aquel entonces hubiera conocido la muerte de mi mujer, creo que aún así me habría entregado – insensible a la realidad – a la contemplación de su imagen y mentalmente habría conversado con ella con la misma viveza y satisfacción.”

(El hombre en busca de sentido – Viktor Frankl. 1945.)

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s