“Artículos No Publicados”

desafio

Encendí mi ordenador y busqué en “Mis Documentos” la
carpeta llamada “Artículos No Publicados”. Al abrirse la ventana,
el mouse se detuvo casi automáticamente en el archivo: “Elegir pareja”

Los problemas abarcaban los temas más disímiles: desde los
celos hasta la indiferencia; desde la insatisfacción sexual hasta
la rutina, sin olvidarse de la violencia psicológica y de la otra,
pasando por los choques de carácter y sin duda la infidelidad.

Todos sabían del amor, o al menos eso creían, lo habían sentido
y disfrutado, pero no tenían ni idea de cómo mantenerlo,
cómo evitar el sufrimiento o cómo adaptarse a los cambios que
el paso del tiempo acarreaba.

“El paso del tiempo”, pensé,. Aceptaría la invitacion.
Comenzaría por el principio, como debía. Después de todo, si las crisis
aparecía, su origen estaba en el vínculo, en la pareja, en cómo
se la elegía y de qué modo se llegaba a ella. “Sí”, me dije, ahora a viva voz.
Me acababa de acordar de que unos meses atrás había escrito una
columna que nunca llegó a publicarse, justamente sobre el tema
de las elecciones de pareja. ”. Hice doble clic en él y lo leí:

“ No hay mapas para ir al encuentro del amor trascendente,
pero es indispensable que el otro despierte en
nosotros cierto tipo de incondicionalidad.
Este toque incondicional del amor se manifiesta en la
sensación de un encuentro de almas, en la atracción,
en las ganas de estar juntos… No se puede explicar, es
ese bienestar, esa alegría del corazón que se siente por
el solo hecho de que el otro esté cerca.

Cuando esa llama arde en nuestro corazón, parece que
estuviéramos en las nubes… Pero, claro, no somos
puro corazón y no siempre podemos estar en las nubes,
también vivimos en forma terrenal, tenemos necesidades,
gustos, cautelas y preocupaciones que influyen
en la relación. Dicho de otra forma, necesitamos también
que el otro encaje en nuestras preferencias. Llamo
a esto el aspecto condicional del amor, y resulta
difícil y pernicioso ignorarlo por completo. Porque como
lo anuncia el Talmud desde hace más de dos mil años:
un pájaro y un pez pueden enamorarse y hasta casarse,
pero ¿dónde harían el nido?

Estos dos aspectos del amor, la incondicionalidad con
la que se encuentran las almas y la condicionalidad que
imponen los gustos y las preferencias de ambos, deben
seguir presentes y ser al menos compatibles para que
la pareja trascienda.

Al elegir una pareja, en primer lugar, tenemos que dejar
que el corazón, el alma, nos guíen y después que la cabeza
acompañe, porque a menos que se trate de un pez y
un pájaro, siempre es posible llegar a encontrar un
terreno en común en nuestros gustos. Podemos acomodar
nuestras condiciones, pero no es posible “fabricar”
lo incondicional; el encuentro de almas sucede o no sucede.

No es posible establecer proporciones de uno y otro
encuentro. Varía de pareja en pareja y, de hecho, es normal
que cambien con el tiempo. Por ejemplo, la primera
etapa, la del noviazgo, es un terreno propicio para
que se desarrolle el encuentro incondicional, pero después,
al casarse y construir un proyecto, formamos un
hogar, tenemos hijos, y hacemos planes para el futuro
personal y profesional, individual y compartido. Es entonces
cuando crecen los aspectos más condicionados del
amor: disfrutamos de la sensación de estar remando
juntos en el mismo barco y en igual dirección.

Muchas parejas caen en el error de descuidar en estas
etapas el cultivo del amor incondicional que habita en
cada uno, olvidando los tan importantes espacios donde
se disfruta de “hacer nada juntos”, especialmente una
vez establecidos y conviviendo, cuando el proyecto en el
mundo externo no necesita tanto de nuestra atención.

No es casual que muchísimas crisis de pareja aparezcan,
como la mayoría de los pacientes denuncian: “Justo
cuando teníamos todo y podíamos empezar a disfrutarlo”.
Durante estas crisis todo parece estar lindo y
ordenado, pero si no hay encuentro de almas la vida en
pareja se puede volver un gran vacío y la rutina terminará
abarcándolo todo….”

Escribo esto y me río porque me imagino que todas mis parejas de los últimos años coincidirían en decir que no se notaron resultados de mis esfuerzos por incorporar la lógica en mi vida….

Si me lanzo a la aventura de entender tu individualidad incorporo cosas nuevas pero sobre todo te incorporo a ti.
El desafío de la pareja pasa por abrirse a una forma diferente de estar en el mundo e integrarla en mí mismo
Abrirse a un pensamiento nuevo, a una manera diferente de encarar la vida. El amor empieza cuando descubro al otro. Ya no es una idea de lo que debería ser, es alguien nuevo que me Sorprende con su originalidad.

Allí comienza el amor, con la sorpresa, con el descubrimiento, mientras que si trato de encajar al otro en mis viejas ideas, no pasa nada.
Abrirse al amor es abrirse a lo nuevo… Amar es abrirse a lo real.

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Author: Carlitos Way BLOG

El tiempo... Traicionero amigo... Quizás nos permite ver todo más claro, tal vez nos permita calmarnos un poco y seguramente también hará que perdamos la oportunidad y lo perdamos todo...

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