EL SENTIDO DE LA VIDA

La respuesta a la pregunta sobre el sentido de tu vida está dentro de ti mismo. Y vas a tener que encontrar tu propia respuesta. Una decisión de este tipo determina y reafirma mis acciones posteriores, así como actualiza en gran medida mi escala de valores.
Si yo decido que una determinada búsqueda, por ejemplo, le da sentido a mi vida, nada
podría evitar que dedique la mayor parte de mi tiempo a esa tarea.

Cada uno construye su vida eligiendo su camino.

No puedo construir un camino donde quede garantizado que yo consiga todas las metas
que me proponga, pero sí puedo elegir el que vaya en la misma dirección que elpropósito que decidí para mi vida.

Eso es estar en el camino correcto.

Los que alguna vez dispararon un arma de fuego apuntando a un blanco saben cómo se
hace para tratar de dar en el centro: se trata de alinear el ojo, la mira y el blanco. Cuando
esto sucede, el disparo acierta en el centro. La misma imagen es la que yo tengo de ser feliz:
Cuando yo, mi camino y mi rumbo coinciden, siento la satisfacción de estar en camino,
sereno, encontrado y satisfecho.

No se trata sólo de tener ganas de vivir, se trata de saber para qué, para qué vives.
Y esto, nos guste o no, implica la propia decisión. No es algo “que me pasa” por
accidente, es el resultado de la profunda reflexión y, por lo tanto, de mi absoluta
responsabilidad.

Según Viktor Frankl, el hombre está dispuesto y preparado para soportar cualquier
sufrimiento siempre y cuando pueda encontrarle un significado.
La habilidad para sobrevivir a las atrocidades de nuestro mundo un poco cruel no se
apoya en la juventud, en la fuerza física o en los éxitos obtenidos en combate, sino en la
fortaleza derivada de hallar un significado en cada experiencia.
En otras palabras: un árbol con raíces fuertes puede resistir una tormenta muy violenta,
pero ningún árbol puede empezar a desarrollar esas raíces cuando la tormenta aparece
en el horizonte.

Las riquezas no pueden protegernos. La educación por sí sola tampoco garantiza ni
proporciona protección absoluta. De hecho, en nuestra cultura la tolerancia parece transmitir pasividad, y es muchas veces interpretada como una expresión de debilidad.
Sin embargo, se trata de una señal de fortaleza que procede de una profunda capacidad
para mantenernos firmes. Responder a una situación difícil con mesura, en lugar de
odio, supone una mente fuerte y disciplinada.

El propósito de nuestra vida ha de ser claro para poder tomar la decision correcta. Porque estaremos actuando para dotarnos de algo permanente, con una actitud que supone “moverse hacia” en lugar de alejarse, esto es, abrazar la vida en lugar de rechazarla.

Hace unos años empecé a darme cuenta de que estaba haciendo cosas muy placenteras pero no era feliz. En mi mundo era inexplicable. Aumenté la apuesta (más placeres y más intensos)… sin éxito.
Concluí entonces que aquello que hacía ya no era placentero y dejé de hacerlo…
La situación se agravó.
Algo estaba pasando. ¿Pero qué…?
Estaba perdido.
El placer ya no era suficiente para darle sentido a mi vida.
El para qué vivo debía ser actualizado,

Empecé a darme cuenta de cómo mis preferencias iban cambiando; cómo mi escala de
valores se había modificado- Comprendí, por ejemplo, que era más importante para mí
quedarme escribiendo solo en casa que la más placentera de las salidas a bailar o beber en algun bar.
Una vez encontrado el nuevo rumbo, la crisis pasó (y no tan misteriosamente volví a
sentir el placer de encontrarme con amistades, aunque ése no fuese mi mayor
propósito). Pero tuve que aceptar que algunas actividades trascendentes no eran placenteras.

Todos queremos un poco de todo. Queremos placer, una misión, el poder, la
trascendencia.
Estas búsquedas son humanas y todas nos pertenecen. Sin embargo, para cada uno de
nosotros, en este momento hay una que es más importante que las otras.
Y hay que saber cuál es, no sea cosa que a la vuelta de la esquina, tu propia vida te
obligue imprevistamente a elegir.

Sentado en la computadora escribiendo estas notas, me pregunto;
1. ¿Es placentero hacerlo?
Sí, verdaderamente me da mucho placer, la paso muy bien.
2. ¿Forma parte de algo que yo podría diseñar como una ilusión?
La verdad que sí. Tiene que ver con abrir caminos para mi y para otros, con mi postura
3. ¿No da un poco de poder?
Sí. Estar en un lugar supuesto del que sabe es un espacio de poder o influencia
4. ¿Y no implica acaso cierta trascendencia?
Sí, claro, sin duda.

Es lógico entonces que me sienta feliz escribiendo. Las cuatro búsquedas están
satisfechas con lo que hago.
Pero si en determinado punto cada uno de estos deseos me empujara en una dirección,
se haría imperioso saber cuál es en este momento la más importante para mí.

Yo decidiré, cuando llegue ese momento, si quiero significar mi vida en la búsqueda del
placer, de la misión, del poder o de la trascendencia. Es mi decisión y nadie puede tomarla por mí.

Para hacerte responsable de tu felicidad, tienes que aceptar que el sentido depende de ti.

Tendrás que decidir cómo encolumnar tu camino en el rumbo elegido.
Se puede estar de acuerdo o no con este esquema, que es mi manera de pensar la
felicidad. Lógicamente, cada uno puede pensarla desde otro lugar. Es más, cada uno
tiene y debe cuestionar el esquema propuesto para pensar si le sirve, tomar lo que le sea
útil y descartar el resto. Pero, si de algo les sirve, traten de contestarse la pregunta
principal: para qué viven.
Si la respuesta es “no lo sé”, entonces, de verdad, ocúpense de buscarla.
Porque si ustedes no le pueden dar un sentido a su vida, su vida quizá deje de tener
sentido.

Lo digo con absoluta responsabilidad y dolor por lo que estoy diciendo.
Darle un sentido a mi vida significa decidir para qué vivo; y no hace falta que la
respuesta coincida con ninguno de los grupos de mi esquema.
La verdad es que les tiene que importar un bledo lo que yo diga y cómo agrupe los sentidos.

Yo quiero que ustedes se pregunten para qué viven y que tengan una respuesta, que
sepan que la vida de cada uno tiene un propósito.
Y una vez que decidan cuál es ese propósito, por favor, sean capaces de dar su vida por
él.
Sean capaces de encolumnar su camino tras ese propósito, y no dejen que nada los
distraiga.
No se dejen distraer por lo que otros dicen que debería ser, por lo que otros dicen que es
mejor.
No se dejen convencer de que hay propósitos más elevados, más nobles, mejores que
otros.

Sean fieles a ustedes, no sólo porque eso e sparte del camino hacia la felicidad, sino
porque es la única manera de vivir una vida que, como digo siempre, valga la pena.

Un día, Andrés Segovia salía de un concierto y alguien le dijo:
-Maestro, daría mi vida por tocar como usted.
Andrés Segovia dijo:
-Ése es el precio que pagué.

Hay que ser capaz de dar la vida por algo, aunque no sea por lo más importante de ella,
sino cualquier cosa que sea. No muriéndose, que es fácil, sino viviendo para eso.
Darle sentido a nuestra vida, darle a la vida una vuelta de tuerca.

Aunque la vida me haya golpeado, me haya tumbado y lastimado mandándome muy
lejos, si yo puedo encontrar todavía que mi vida tiene un sentido, arañando,
arrastrándome, pidiendo ayuda, qué sé yo cómo, quizá pueda empezar de Nuevo.

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Author: Carlitos Way BLOG

El tiempo... Traicionero amigo... Quizás nos permite ver todo más claro, tal vez nos permita calmarnos un poco y seguramente también hará que perdamos la oportunidad y lo perdamos todo...

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