15 Segundos de Lectura: DE LA CRISIS Y SUS ARTIMANAS.

Como todos sabemos, Aquiles era hijo de la unión de un mortal con una diosa. Como toda madre siempre quiere proteger a su hijo de todos los peligros, ella lo sumergió en un río cuyas aguas lo harían inmortal, pero lo agarró por el talón, razón por la cual él quedó vulnerable en aquel punto (hay versiones del mito en las que el héroe fue sumergido en sangre de dragón, mientras tenía una hoja pegada al talón). De ahí la expresión “talón de Aquiles”, mostrando que, independientemente de la fuerza que creamos tener, siempre existe el modo de alcanzarnos. Es claro que el héroe, en este caso, muere por una flecha que lo alcanza exactamente en su punto débil.
Hace unos anos lei El síndrome de Aquiles, del periodista Mario Rosa. El libro trata de un asunto que nunca estuvo de más actualidad que ahora: la crisis.
En el texto, Rosa nos advierte: “la crisis envía señales.”
Desde que leí esa frase, me he dado cuenta de que, antes de que ciertas tormentas lleguen a nuestro patio, nos envían pequeños mensajes de los que, por pereza o por encontrar que no son dignos de nuestra atención, no hacemos caso. Precisamente por eso, en el momento en que el viento empieza a soplar con violencia, nos sentimos absolutamente desprevenidos para los truenos que estallan por todas partes, y sólo nos queda, como dice Rosa, procurar administrar de la mejor manera posible la devastación que vendrá a continuación. Me he tomado la libertad de usar su libro como guía para intentar trazar un mapa de nuestras tormentas personales.
Origen: la crisis viene siempre del exterior, aunque a veces pensemos que sólo se manifiesta en nuestras almas. Por lo general, algo insignificante ocurrido en la infancia puede traer grandes consecuencias en la madurez.
La crisis llega para destruir: por más que intentemos asociar la palabra “crisis” a la “oportunidad” (como hacen los chinos), esa romántica asociación sólo es posible cuando estamos preparados para lo imprevisto. Como muy raras veces es ése el caso, la crisis se instala y comienza a arrasarlo todo a nuestro alrededor.
La verdad no ayuda.
El problema, por pequeño que sea, puede producir una crisis terrible: en un estado vecino l, un caso de soborno de un director de correos desencadenó una serie de denuncias que afectaron a varios niveles gubernamentales. En un matrimonio, un simple retraso a la vuelta del trabajo puede ser la gota de agua que colma el vaso de todo un proceso reprimido, el cual a partir de entonces se vuelve difícil de contener.
Los hechos no cuentan, lo que cuenta es cómo percibe los hechos la opinión pública: tengo una amiga cuyo padre odia a la madre. La familia vive siempre pasando penurias, con todos en casa llevándose como el perro y el gato, pero en voz baja. Mientras la muchacha obtenga notas excelentes en la escuela, mientras los vecinos no se enteren, mientras la “opinión pública” no sepa nada, la impresión será la de que todo está bajo control.
Todo se transforma en munición devastadora: como la crisis siempre lleva a un diálogo de sordos, donde el uno no oye lo que dice el otro, los argumentos se vuelven inútiles. Si uno dice “me encantan las naranjas”, la otra persona entenderá que odias las verduras, y estás insinuando que te sientes desgraciado porque justamente esa noche te ha servido un plato de verduras para cenar.
La crisis siempre gira alrededor de un símbolo: puede ser una institución como el matrimonio, la carrera profesional, la empresa, la religión, el amor, el código de conducta, la intimidad.
He revisado los textos de algunos especialistas desde el punto de vista de la crisis individual, aunque la mayor parte de ellos en realidad se refiere a acontecimientos políticos y económicos.
Una vez que la crisis se instala, éstas son las peores formas de reaccionar:
A] No hacer caso del problema. María sabe que Juan, su marido, está a punto de ser despedido del trabajo, lo cual pondrá a la familia en serios aprietos. Sin embargo, como Juan no menciona el asunto, ella finge que no se da cuenta.
B] Negar el problema. Juan, por su parte, piensa que gracias a los contactos que ha hecho a lo largo de su vida, conseguirá una nueva oportunidad y, por lo tanto, no ve que está en una situación difícil. Olvida una de las leyes más duras de la vida, ya enunciada por Jesús: “al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará”. En el momento en que pierda su empleo, todos estos contactos desaparecerán también, porque Juan ya no tendrá nada que ofrecer a cambio.
C] Negarse a pedir ayuda. Juan y María han vivido muchos años juntos, y se conocen muy bien. Juan tiene la cabeza llena de problemas, ya que la crisis absorbe todas las energías del ser humano. María tal vez pudiese ayudarle, pero el orgullo no deja a Juan compartir sus dificultades. El resultado es que, incapaz de pensar con lucidez, Juan se va hundiendo cada vez más en el océano de sus dificultades.
D] Mentir o decir medias verdades. Un día María se arma de valor y, a la hora de acostarse, pregunta si algo va mal. Juan responde: “estoy pensando cambiar de empleo.” Claro, Juan, al estar a punto de ser despedido, vive realmente pensando en encontrar un nuevo empleo. María no dice nada más. La presión sobre Juan aumenta, porque recela que su mujer sospecha algo, pero ahora que ya ha mentido, no puede usar la verdad como instrumento salvador.
e] Culpar a los demás. Juan sabe que es un hombre de bien, que siempre ha sido honrado en el trabajo, y ha intentado dar lo mejor de sí. Piensa que su jefe es injusto, que no se merece lo que le está pasando. El hecho es que tal vez el jefe esté viviendo el mismo drama, pues a todos los mueven unas entidades abstractas llamadas “empresas.” Sin embargo, frente a lo que considera un absurdo, en lugar de mantener la cabeza fría para hacer frente al momento, piensa que el mundo está hecho de gente malvada y cruel.
F] Sobrestimar la propia capacidad: Juan empieza a decirse que tiene talento, que es capaz de hacer esto y aquello, y acaba convenciéndose de que no está frente a una crisis, y sí ante una nueva oportunidad. Juan tiene mucho talento, pero eso no basta, porque no está preparado para el golpe, que lo deja sin aliento ni entusiasmo.
Una vez que se han dado todos los pasos equivocados, llega el día y Juan es despedido. A partir de entonces, la familia ya está al borde del abismo, por culpa del precioso tiempo perdido al negar una fatalidad. Entonces, ¿qué hacer?
Bien, yo he sufrido muchas crisis en mi vida, y creo que he cometido todos los errores descritos arriba. Hasta que, un dia, en la peor de todas mis crisis, aparecieron los amigos. Desde entonces, lo primero que hago es, simplemente, pedir ayuda. Evidentemente, la decisión final será mi responsabilidad, pero, en lugar de intentar hacerme siempre el fuerte, jamás me he arrepentido de haberme mostrado vulnerable ante mi familia y mis amigos. Y cuando empecé a actuar así, reduje bastante mi capacidad de errar, aunque se que la crisis siga allí, siempre esperando para dar el salto.
Pero, al fin y al cabo –empiezas a preguntarte-, ¿hay algo que esté realmente equivocado?
Sí que lo hay, y se llama rutina. A ti te parece que existes por el hecho de ser infeliz, así como otras personas existen en función de sus problemas, y viven hablando compulsivamente sobre ellos: problemas con sus hijos, sus maridos, la escuela, el trabajo, los amigos.
No se detienen a pensar: yo estoy aquí. Soy el resultado de todo lo que sucedió y sucederá, pero estoy aquí. Si hice algo mal, puedo corregirlo o al menos pedir perdón. Y si hubo algo de bueno en mis acciones, eso me va a permitir sentirme más feliz y más conectado con el momento presente.
Concéntrate en ti mismo, y verás que confiar un poco en la vida no te hace ningún mal, sino muy al contrario: te permitirá vivirlo todo con más intensidad. Lo que perturba tu verdadero encuentro con la vida proviene de lo que tú llamas “pasado”, y espera una decisión en lo que conoces como “futuro”. Eso mismo entorpece y contamina el entendimiento, dificultando la comprensión del presente
. El fundador del arte marcial conocida como Aikido, Morihei Ueshiba, decía:
“La búsqueda de la paz es una manera de rezar, que termina generando luz y calor. Olvídate un poco de ti mismo, entiende que en la luz está la sabiduría, y en el calor reside la compasión. Al caminar por este planeta, procura percibir la verdadera forma de los cielos y de la tierra; eso será posible si no dejas que el miedo te paralice, y decides que todos tus gestos y actitudes se correspondan con lo que piensas”.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s