Pagando Tres Veces por lo Mismo

Hay una leyenda antigua, sobre un ladrón que se coló en una granja y se robó 200 cebollas. Pero antes de que pudiera escapar, fue atrapado por el agricultor y llevado ante el juez.

La sentencia del magistrado fue: E l pago de diez piezas de oro.

Pero el hombre alegó que la multa era demasiado alta, por lo que el juez le ofrece dos alternativas: ser azotado veinte veces, o comer 200 cebollas. El ladrón eligió para comer las 200 cebollas.

Cuando apenas había comido veinticinco, sus ojos ya estaban llenos de lágrimas, y su estómago se estaba quemando como los fuegos del infierno.

Como quedaban todavía 175 para cumpliar el castigo, y sabía que nunca podria terminarlo, le rogó al jueza ser azotados veinte veces.

El juez estuvo de acuerdo. Pero cuando arrancó el látigo en la espalda por décima vez, le imploró para que el castigo se detuviera, porque no podía soportar el dolor.

Su deseo fue concedido. Pero el ladrón todavía tendria que pagar las diez monedas de oro.

…” Si usted hubiera aceptado la multa, se habría evitado comer las cebollas y haber sufrido con el látigo – dijo el juez…”

Pero usted prefirió el camino más difícil, sin entender que, cuando se ha hecho mal, es mejor pagar de forma rápida, olvidar el asunto y seguir adelante

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