Confusio y el Borracho.

En camino aun lago, Confucio pasaba por una casa particular y atravesaba un hermoso jardin. En ocaciones se detenia a conversar sobre el jardín con el propietario de la casa desde el balcón, que era el orgullo de su dueno.

A veces, el hombre estaba muy borracho, pero Confucio fingía no prestar atención a ello y siguió hablando sobre el jardín.

En un día cuando el hombre estaba muy borracho, un discípulo dijo:

“Él no escucha, porque su alma está llena de alcohol.”

Confucio respondió:

“Sólo se puede desarrollar una persona, sabiendo que tiene un lado bueno. . Incluso en momentos de debilidad, es necesario llamar la atención sobre este aspecto.

“Entonces, me refiero a la belleza de su trabajo como jardinero y, en algún rincón de su alma, él me escucha.

“ “Para poder evitar que la culpa destruya su voluntad de seguir el camino”

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